Oral Gay
|
Chicos que hacen sexo oral en directo, mamadas con las pollas mas gruesas y largas que hayas vistos en fotos gratis gay en internet. Poyas de lo mas relucientes por las lenguas de los chicos que chupan, videos de larga duraccion que podrian ser peliculas y webcam en directo de chicos que hacen shows desnudos |
|
|
IR A LA PAGINA PRINCIPAL DE SEXO GRATIS GAY
Mini Relato:
ÉL FUE MI AMIGO Procedió a penetrarme sabrosamente, sentí su verga abriéndose paso entre mis nalgas, siempre me dolió algo pero jamás ni nunca como el primer día que me cogió
O
por lo menos eso creía yo, durante un tiempo. Me disculpan que no les de mi
nombre, pero debido a la naturaleza de lo que les voy a contar, espero sepan
comprender mis razones. Hace ya más o menos unos cinco años atrás, mi amigo
Jorge o George, como prefieren que lo llamen ahora, estaba por casarse, ya que
había preñado a su novia de turno y como ella era la hija del jefe de su padre,
debía cumplirle. Por lo que entre varios conocidos y amigos decidimos darle una
despedida de soltero, no habiendo otro sitio para tales efectos, se decidió que
fuera en mi casa.
Para esos momentos mi madre tenía más de dos años de fallecida, y luego que se
divorció de mi padre cuando yo tenía unos quince años y no teniendo hermanos me
quedó la casa a mi. Para esa época yo contaba más o menos con unos veintiún
años, estudiaba y vivía holgadamente, gracias a las rentas que producían otras
propiedades, que me dejó mi madre.
Por todo lo anterior y porque Jorge se casaba a la semana siguiente, se hizo la
despedida en mi casa. Como en la mayoría de esas despedidas, nos propusimos
vacilar a mi amigo, por lo que el grupo contrató a tres mujeres para que le
dieran un show.
Dos de ellas eran bailarinas nudista profesionales, muy buenas por cierto,
mantuvieron una relación lesbiana entre ellas bastante convincente. Pero la otra
la habíamos contratado con el firme propósito de que Jorge se la follase delante
de nosotros, en otras palabras también era una profesional, puta pero
profesional. La idea era que la puta se encargaría de servir los tragos y los
piscolabis, como si fuera una mesera contratada para tales efectos, pero en el
transcurso de la fiesta, si nuestro amigo le hacía alguna insinuación, ella
debía ceder, pero con la condición de que fuera frente a nosotros, lo que para
ella no era ningún trauma.
Pero Jorge tenía otras ideas, a pesar de lo ebrio que se encontraba, lo único
que llegó hacerle la tipa a él fue ponerse a mamarle la verga frente a todos,
con la excusa de que no se sentía cómodo ante tanta gente mirándolo, creo que ni
tan siquiera él llegó a venirse. Pero los presentes realmente nos encontrábamos
bastante excitados, al terminar las bailarinas de inmediato se marcharon, por lo
que únicamente se quedó la puta con nosotros.
Tras un ligero cambio en los planes y el pago de una no muy módica suma, ella
accedió en atender a todos como si fuera una orgía. En total éramos cinco sin
contar a Jorge, que al parecer se había quedado dormido con la borrachera,
momento que aprovechamos para maquillarlo de manera extremadamente ridícula,
posteriormente le sacamos algunas fotos para luego continuar vacilándolo. A
pedido mío y por ser el que más había aportado para la fiesta, decidí que me
quería acostar con la tipa pero luego que todos se hubieran marchado, pero no me
perdí ni un solo instante de todo lo que ella y el resto de los presentes
hicieron.
La muchacha realmente no era algo del otro mundo, pero si conocía bastante bien
su oficio. Primero frente a todos nosotros se terminó de quitar lo poco que
tenía encima, luego para que no hubiera discusiones fue ella la que decidió
quien y por donde sería penetrada. Aunque de baja estatura y algo gordita, la
puta se recostó sobre el sillón y fue llamando uno a uno de los presentes.
El ver como el primero del grupo la penetraba por el culo metiendo su verga
entre ese rollizo par de nalgas me excitó bastante. Su coño lo tenía
parcialmente depilado, por lo que nos fue sumamente fácil el ver como el segundo
que ella escogió se lo enterraba por el coño, al tercero lo hizo colocar a su
lado y comenzó a mamarle la verga, sabrosamente, mientras que al cuarto lo
comenzó a masturbar. Yo a todas estas los observaba y aprovechando que tenía la
cámara les tomé unas cuantas fotos.
Al principio todo parecía de lo más ordenado, pero a medida que comenzaron a
joder de verdad. Me dieron ganas de meterme y sacar a alguno de mis cuatro
compañeros, pero me aguanté. Cuando todo hubo terminado mis amigos se fueron
retirando uno a uno. Al final me quedé yo solo con la puta, y Jorge durmiendo la
borrachera. Apenas terminó de culear con el último de los presentes, la chica se
dirigió al baño y se dio una buena ducha, aseándose completamente. Al ella salir
del baño la espera sentado en uno de los sillones de la casa, completamente
desnudo y deseoso de que me diera una buena mamada. Cosa que ella comenzó hacer
casi de inmediato. Primero me tomo los testículos y los acaricio sabrosamente
con sus dedos pasando su lengua de cuando en cuando por el tallo de mi verga.
Luego de un buen rato en esa, pasó a chuparme la verga, pero ocasionalmente
dejaba de hacerlo, ya que le había dicho que mi mayor interés era darle por el
culo. Lo tenía tan lindo y paradito que el hecho de que estuviera algo gordita
en nada lo deslucía. Sino todo lo contrario, se veían provocativas ese par de
hermosas nalgas blancas.
Por un buen rato los dos nos acariciamos, y ella me propuso que se la mamase
primero, al ver que la idea no terminaba de gustarme, ya que previamente había
visto más de una de las vergas de mis amigos entrando y saliendo de su coño,
ella me dijo que no me preocupase por nada que ella se aseaba muy bien, y aunque
buscasen con una lupa nunca encontraría ni rastro. Cuando me abrió las piernas y
vi su sonrosado clítoris, se me olvidó todo lo que había estado viendo cuando se
la cogían mis amigos, y sin pensarlo mucho enterré me cara sobre su coño.
Por otro buen rato se la estuve mamando, hasta que decidí que era hora de
metérselo entre su bello par de nalgas. Ella se colocó en uno de los sillones
dándome la espalda y yo por recomendación de ella busqué algo de aceite en la
cocina y me embarré la verga, tras lo cual comencé a metérselo sabrosamente por
su culo. Se fue completo hasta dentro, ella ni tan siquiera se quejó.
Con mis manos la tomé por las gruesas caderas y comencé a meterlo y sacarlo, de
cuando en cuando le daba una nalgada, a la que ella respondía sugestivamente
pidiéndome más. Yo estaba de lo más excitado cuando de momento siento una mano
sobre mi espalda, que me presionaba contra el cuerpo de ella, y de inmediato ese
fuerte dolor dentro de mi culo, era Jorge que se había despertado y al vernos
así se excitó bárbaramente, al punto que no consideró para nada nuestra vieja
amistad, y con su verga me ha ensartado dolorosamente.
Me apretó con su cuerpo contra el de la chica, ella al sentir mi grito de dolor
y la presencia de Jorge, continuó moviendo salvajemente su culo contra mi
cuerpo. Por unos segundos ese dolor era prácticamente inaguantable, pero la
dolorosa sensación le dio paso a otra jamás sentida por mí antes. Me encontraba
como dicen entre la espada y la pared, mientras él me daba sabrosamente por el
culo, la puta restregaba su culo contra mi cuerpo, diciendo.
Disfrútalo que eso no se da todos los días. Yo como que cogí un segundo aire, y
continué disfrutando del culo de la puta, y de la verga de mi amigo al mismo
tiempo. Ella chillaba como lo que era, yo gemía de placer y Jorge sonaba como si
fuera un cerdo en celo. Yo creo que fui el primero en venirme y a los pocos
segundos lo hizo él completamente dentro de mi culo. Al terminar, mi amigo se
volvió acostar en el sofá sin decir ni una palabra.
Cuando ella volvió a lavarse y luego vestirse, le pagué lo convenido más algo
extra para que no fuera a comentar con nadie lo sucedido. Yo con mi culo algo
adolorido, me fui a bañar y a expulsar todo lo que mi amigo me había dejado
dentro, tras lo cual me fui a mi cama a dormir tratando de no pensar en lo
sucedido entre Jorge la puta y yo, casi toda la noche no pude dormir, nada más
pensaba como en gran parte lo había disfrutado, pensé tanto en eso que en medio
de la noche, con el solo recuerdo de lo sucedido entre nosotros tres me comencé
a masturbar, y no me quedé tranquilo hasta que tras mucho tratar finalmente me
vine entre mis dedos.
A la mañana siguiente, Jorge se levantó algo cabreado por lo del maquillaje,
pero no hizo alusión alguna a lo sucedido entre nosotros, por lo que supuse que
ni tan siquiera se acordaría de lo que pasó. Pero a partir de ese día su manera
de actuar para conmigo fue cambiando poco a poco. Actuaba de manera distinta, de
una forma u otra procuraba humillarme ante la presencia de las demás personas
presentes, en esos momentos no le encontraba sentido a su manera de actuar. Es
más en la boda insinuó abiertamente que me gustaban los hombres, cosa que me
molestó sobre manera, pero el resto de mis amigos lo disculparon diciendo que se
debía a lo mucho que había bebido.
Cuando Jorge regresó de la luna de miel, no lo vi por unos cuantos días, hasta
que un viernes en la noche nos encontramos en la bolera. Su esposa se encontraba
atendiendo a su abuela materna que había sufrido una caída en otra ciudad, y él
se había quedado solo el fin de semana. Al verlo lo noté diferente, a como había
estado la última ves que lo vi, me invitó a jugar una partida y el pagó todas
las rondas de cerveza que consumimos, ya entrada la noche, me insinuó que
fuéramos a mi casa a ver un partido de fútbol por la TV.
Realmente no vi nada malo en ello, por lo que acepté gustoso, pensando en la
vieja amistad que teníamos. Antes de llegar a mí casa Jorge se detuvo en una
licorería y compró dos botellas de ginebra, ya en la casa nos pusimos a ver la
TV, pero el partido a que se refería Jorge era otro día. Continuamos bebiendo,
hasta que él trajo a la conversación las fotos de su despedida de soltero, las
busqué y por un rato nos reímos de su maquillaje y de cómo se veían los demás
cogiéndose a la putas entre todos.
Luego de un rato de silencio me dijo sin tapujos. Quiero que me des el culo
nuevamente. Yo me quedé pasmado, no esperaba que fuera a decirme eso. Aunque
realmente en el fondo lo disfruté mucho, como les dije del solo recuerdo me
había masturbado, y fue más de una vez. No sabía que responder, digo me siguen
gustando las mujeres, pero eso me volvió loco de placer, Jorge continuó
insistiendo de manera suave, diciéndome que él sabía que me había gustado por la
manera en que yo movía mis nalgas cuando él me lo metía y sacaba de mi culo.
Dejé de luchar con la idea de que eso no debía volver a pasar, y resignado le
pregunté donde prefería hacerlo, él me indicó que en el dormitorio. Por lo que
los dos nos dirigimos a mi cuarto, que antes de fallecer mi madre era el de
ella. Ya dentro nos desnudamos, y Jorge buscando un gancho de ropa para colgar
sus pantalones, abrió una de las puertas del viejo ropero, en el yo todavía
mantenía gran parte de las ropas de mi madre, cuando lo vi curioseando, le
pregunte que buscaba y él agarrando un gancho de ropa me dijo esto.
Colgó su pantalón así como su camisa, ya se había quitado la camiseta como el
interior, se veía tan bien así desnudo, que no pude dejar de pensar las veces
que habíamos estado juntos y nunca se me había ocurrido verlo como lo veía en
esos momentos. Yo por mi parte también me había quitado toda la ropa pero a
diferencia del él sencillamente la coloqué sobre el pequeño taburete que se
encuentra frente a la peinadora que también era de mi madre.
Al principio Jorge comenzó a pasar sus manos por sobre mi cuerpo, mejor dicho
por sobre mi espalda y nalgas, luego me dijo que si le podía agarrar su verga, y
aunque algo indeciso la tomé entre mis dedos, y comencé a masturbarlo
suavemente. A los pocos segundos su herramienta se encontraba completamente
erecta en mis manos, y una cosa lleva a la otra, al verle a los ojos me di
cuenta de que deseaba que se la mamase, y sin mediar palabras lo hice.
Se la comencé a lamer como recordaba que la puta me había lamido la mía, el día
de la despedida de soltero, luego me centré en su glande, y por un largo rato
estuve chupándole la verga a Jorge, hasta que él me indicó que deseaba darme por
el culo, y yo entre asustado y alegré acepté. A diferencia de la primera vez, se
tomó su tiempo para ello, me embadurnó el hueco con aceite de oliva, y luego
procedió a penetrarme sabrosamente.
Sentí su verga abriéndose paso entre mis nalgas, siempre me dolió algo pero
jamás ni nunca como el primer día que me cogió. Sus manos me apretaban por las
caderas contra su cuerpo, lo sentía recio y viril tras de mi, metiendo y sacando
su verga de mi cuerpo, mientras que yo movía mis caderas y apretaba y soltaba mi
esfínter para sentirlo más y mejor.
Su boca me mordisqueaba por sobre mi cuello y orejas, lo que me excitaba más aun
de ser eso posible, yo gemía de placer al sentir su piel contra la mía. Él se
encontraba por completo sobre mi desnudo cuerpo, yo yacía acostado completamente
sobre la que ahora era mi cama, en cierto momento me agarró con mayor fuerza por
la cintura y atrayéndome contra él me hizo apoyarme sobre mis rodillas, sentí
que su verga me llegaba hasta lo más profundo de mí ser. Nuestros movimientos se
aceleraron al punto que sin saber como, me di cuenta de que me había venido, y
de seguro él también completamente dentro de mí.
Cuando retiró su verga de mi culo, yo me quedé acostado sencillamente sobre mi
cama, y Jorge hizo lo mismo abrazándome por la espalda y pasándome una de sus
piernas sobre mi cuerpo. Esa noche dormí como nunca, se pudo haber caído el
techo de la casa y de seguro no me hubiera enterado para nada. A la mañana
siguiente, mi amigo me despertó con una fuerte nalgada, que me dejó el canto
colorado y diciéndome. Levante maricón, o te vas a quedar todo el día en la
cama.
Su voz volvía a sonar diferente, me levanté me fui al baño me di una ducha,
expulse todo lo que tenía dentro, y luego me fui a vestir. Cuando los dos
salimos de la casa, nos dirigimos a desayunar a una de las panaderías cercanas,
en el camino nos encontramos a uno de nuestros amigos, y Jorge me volvió a
tratar de manera un tanto desagradable, humillándome cada vez que se le
presentaba la oportunidad, es más hasta nuestro amigo se sentía algo incomodo
con la situación.
Luego de ese día procuré no volverlo a ver, sí sabía que él se encontraba en
algún sitio procuraba no pasar por hay, y sí era él el que llegaba en donde yo
me encontraba, yo decía que tenía algún compromiso y me marchaba, para no darle
la oportunidad de que me hiciera pasar un mal rato, frente a las demás personas.
Su manera de mirarme era definitivamente muy agresiva, como si yo le hubiera
hecho algo malo, o como si le debiera dinero y teniendo no se lo quisiera pagar.
En el fondo yo creía saber a que se debía su manera de actuar, y me arrepentí
mil veces de haberme acostado por segunda vez con Jorge. Hasta nuestros amigos
se dieron cuenta de la situación, y me preguntaron que le pasaba a Jorge
conmigo, sencillamente respondía que no tenía la menor idea de lo que le
sucedía, desde luego también se lo preguntaron a él, y Jorge decía que nada que
eso eran ideas mías nada más.
Pasaron como unos seis meses sin que nos volviéramos a ver, hasta que un fin de
semana llamó en mí casa, con la excusa de que hacía tiempo que no nos veíamos, y
para notificarme que ya su mujer había dado a luz ese mismo día. Debido a que
noté que su manera de hablarme era como la de antes, decidí arriesgarme y
llevarle un presente a su mujer y al niño, pero con la firme convicción de que
no le daría oportunidad de que se volviera a dar algo intimo entre nosotros dos.
Al fin y al cabo, yo estaba visitando discretamente a una viuda. Además eso que
Jorge y yo habíamos hecho, no me hacía falta para nada en tanto tiempo.
Esa tarde cuando llegué a la clínica, de inmediato él mismo me atendió de las
mil maravillas, tras ver al crío y saludar a su mujer y entregarle los regalos,
me pensaba marchar. Pero junto a otro de nuestros amigos, que también se
encontraba presente, me convencieron de que los acompañase a celebrar. Mayor
parte de la noche la pasamos en un local bebiendo cerveza, pero al momento de
retirarnos, yo no me encontraba en condiciones de conducir, por lo que Jorge y
mi otro amigo me convencieron de que les diera las llaves de mi auto, para ellos
dejarme en mi casa. A las afueras del local me fui en vomito, lo que en medio de
todo me dejó como nuevo, en el trayecto nuestro compañero de farra se quedó en
su casa.
Al llegar a mi casa, Jorge me ayudó a entrar, lo primero que hice fue pasar por
el baño y tras lavarme la boca y quitarme la camisa regresé a la sala, luego nos
sentamos charlamos un rato sobre eso de que ahora era padre de familia, durante
la charla Jorge se levantó y se dirigió a la cocina como lo hacía en tiempos
pasados y se sirvió el mismo un buen trago de ginebra y me trajo a mi otro, como
me sentía algo mejor, se lo acepté.
Luego cambiamos el tema de la conversación, y finalmente nos pusimos a charlar
sobre mujeres, a medida de que estábamos hablando, yo no había percatado que él
se me acercaba más y más, hasta que prácticamente se encontraba a mi lado. En
cierto momento me colocó su mano sobre mi rodilla, y en ese instante sentí como
un corrientaza que me recorría todo mi cuerpo. Yo trate de esquivar su mirada,
pero sin más ni más Jorge me tomó por el cuello y acercó su boca a la mía, la
verdad es que ni tan siquiera trate de evitarlo. Vi la situación como si él
sencillamente fuera mi amo, y no se por que razón o motivo yo debía ajustarme a
sus deseos.
En el sofá donde nos encontrábamos besándonos, él acariciaba mi pecho desnudo.
Tras un rato de toqueteos, con su mirada me insinuó que nos fuéramos a mí
habitación. Yo lo seguí tomado de su mano, ya dentro de mi cuarto él me comenzó
a desnudar, pasándome su boca por casi todo mi cuerpo. Yo realmente me
encontraba muy excitado, así que cuando él abrió el ropero y buscando en las
gavetas sacó alguna de la ropa intima de mi madre, y me la entregó para que me
la pusiera, realmente ni lo pensé dos veces. Aunque mi madre estuvo enferma su
último año de vida, siempre le gustó la buena ropa sobre todo la intima.
Apenas me la puse, él me volvió a besar y acariciar todo mi cuerpo, lentamente
me llevó a la cama, y antes de que me diera cuenta ya me encontraba otra vez
mamando su verga lujuriosamente. A medida que se la estaba chupando y mamando,
Jorge me comenzó a decirme que yo tenía una manera de mamar más sabrosa que la
de su misma mujer, lo que en medio de todo me llenó de orgullo y de un buen
chorro de su semen dentro de mi boca, para mi fue algo inesperado, al punto que
me tragué gran parte de su leche sin tan siquiera desearlo.
No se que se habría tomado Jorge, pero parecía estar dispuesto a continuar. Pero
antes de hacerlo, prácticamente me hizo terminar de vestirme de mujer con la
ropa de mi madre. Regresamos a la sala y me pidió que me comenzase a desvestir
al ritmo de una cinta de música que había puesto. Yo procuré complacerlo, y a
medida que bailaba iba quitándome alguna de las prendas que tenía puestas,
mientras que él continuaba bebiendo ginebra y acariciando su verga
desvergonzadamente frente a mí persona.
En cierto momento se me ocurrió, acercármele más y comenzar a restregar mis
nalgas contra su cuerpo, mientras que Jorge me decía. Así mismo quiero que
continúes haciéndolo putona. Me volví ha agachar frente a él y lamí su verga
nuevamente a los pocos segundos sentí como esa verga semierecta se tonificaba
por completo detrás de mis labios.
Sin demora Jorge sacó su verga de mi boca, me tomó por una mano y me volvió a
llevar a la habitación, acostándome boca arriba sobre la cama, él me levantó las
piernas y bajó un poco, las finas pantaletas de satín negro que yo estaba
usando, al punto que nada más dejó al descubierto mis nalgas frente a su erecta
verga, se puso algo de su propia saliva en su glande y procedió a penetrarme
como un animal.
Volver a sentir su pedazo de carne abriéndose camino dentro de mi culo, era algo
extraordinario, en ese momento no pensé en la infinidad de veces que me había
humillado frente a nuestros amigos, ni lo mal que me había hecho sentir por la
manera de tratarme. Solamente deseaba que continuase metiendo y sacando su verga
de la manera que lo hacía dentro de mí.
Luego de estar un buen rato en el mete y saca, sin decirme nada, Jorge sacó su
verga de mi culo, y sin más ni más me la puso en la boca nuevamente, quería que
se la continuase mamando, la verdad que me dio algo de asco el hacer eso, pero
por suerte o quien sabe por que razón mis intestinos estaban limpios, y ante su
interés de que se lo volviera a mamar cedí fácilmente. Como ya les dije, vi la
situación como si él sencillamente fuera mi amo, y yo su esclavo o mejor dicho
en esos momentos su esclava.
Así permanecimos un corto rato, hasta que volvió a sacarlo de mi boca y
colocándome boca abajo en el borde de la cama, me lo volvió a enterrar por el
culo divinamente. A medida que me lo enterraba y sacaba, volvió a compararme con
su esposa diciéndome. Que manera de culear tan sabrosa tienes, hasta en eso
superas por mucho a mi mujer maricón. Yo eso lo volví a tomar como un halago de
su parte, y con más fuerza y gusto movía mis desnudas nalgas.
Realmente esa noche que pasamos juntos los dos en mi casa, fue divina y única.
Cuando se vino nuevamente dentro de mí, me apretó con gran fuerza contra su
cuerpo, sintiendo yo que casi me parte en dos. Pero lo disfruté enormemente, al
terminar sencillamente sacó su verga de mi culo, y me dejó tendido boca abajo
sobre mi cama, luego se terminó de quitar toda su ropa y se fue al baño de donde
regresó completamente mojado, agarró una de mis toallas y luego de secarse con
ella, se acostó en mi cama, yo al verlo me levanté y sin decir nada también me
fui a bañar y asearme íntimamente. Cuando regresé me hizo señas de que me
acostase a su lado pero con mi rostro a la altura de su pene.
Creo nos quedamos dormidos de esa manera, en la mañana me desperté con un ligero
dolor de cabeza, y con su verga a la altura de mi boca. Se encontraba a pocos
centímetros, y me dio la tentación de comenzar a chupársela, lo que comencé
hacer lentamente, ya que él todavía dormía a pata suelta. A medida que se la fui
lamiendo, se fue poniendo dura y caliente, cuando levanté mis ojos en dirección
a su rostro le vi una sonrisa que más de satisfacción, era de cómo si me dijera.
Continua, que se que te gusta maricón.
Por un buen rato se la mamé y él se quedó sin hacer ni decir nada hasta que
nuevamente se vino dentro de mi boca. Al terminar, se levantó se fue al baño
luego se vistió y me dijo en un tono que más que una despedida parecía una
amenaza, nos vemos otro día.
Desde esa fecha aprendí que sí él no me busca no debo buscarlo a él, ya que me
arriesgo a que me trate mal, y me humille frente a cualquier persona que se
encuentre cerca. Yo por mi parte, continuó visitando a la viuda, pero ya no de
manera tan discreta. Aparte de eso, Jorge me ha visitado en mi casa, un sin
numero de veces, en lo que va de estos cinco años, y nunca ha cambiado.
Además he adquirido algunas prendas íntimas, que únicamente uso en su presencia.
En ocasiones me lamento mucho de lo sucedido pero en otras, brinco de alegría al
poder estar a su lado. Quisiera dejarlo, o mejor dicho que me dejase de visitar,
pero el solo pensar que no volvería a sentirlo dentro de mi, me produce una gran
ansiedad.
Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com