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Mini Relato:
VALENTÍN LIMPIA DE TODO Mientras se la lamía Salvador me apretaba la cabeza para enterrarme toda su verga en la boca a la vez que me decía: Solamente vos la chupás así, seguí que nadie lo hace como vos
Hace un tiempo que tengo que ir todas las semanas a la oficina de mi hermano
Leo, porque ese día él atiende otros negocios y no puede quedarse en su oficina
para llevar las riendas de esta.
Allí conocí a Salvador el repartidor de soda con el cual tuve bastantes
encuentros cercanos, pero ahora se casó y casi no lo veo desde ese infausto día
en que se le ocurrió atarse a una esposa.
Ese día estaba como otros mirando fotos en la computadora porque no tenía nada
que hacer ya que a esa hora me encontraba solo allí, porque Valentín el muchacho
que hace la limpieza estaba ocupado en lo suyo por eso tenía la oficina para mi
solito y podía mirar todo lo que quisiese sin ser molestado.
A los pocos minutos golpearon la puerta de la oficina, me puse contento pensando
que sería Valentín que venía por algo y tal vez se hubiese decidido a hacer algo
más que limpiar, aunque nunca le había dicho nada, para ir intimando con él le
había dado la excusa que podía buscarle en la computadora algunas escuelas donde
él podía estudiar kinesiología que según me había comentado eso quería estudiar.
Al abrirse la puerta después que dije “adelante” mi alegría fue mayúscula porque
en vez de Valentín era Salvador que con la excusa de cobrar sus entregas de soda
al verme se abalanzó sobre mí besándome en la boca con mucha pasión.
Luego de que nos separamos le dije:
-Que alegría me das!! Pero vení más tarde cuando se vaya el chico de la limpieza
así hacemos lo que hace tiempo que no podemos hacer desde que te casaste...
Salvador no quiso quedarse porque tenía que entregar otros sifones de soda por
Peñarol y como ese barrio se encuentra muy alejado de la oficina de mi hermano
se excusó diciéndome que lo esperaba su esposa para salir a dar una vuelta.
Comprendí que ahora era un hombre casado y había adquirido otros compromisos
pero dada la efusividad con la que me había besado al entrar pude percibir que
no solamente había venido a cobrar la soda que le traía a mi hermano para la
oficina.
-Pero por lo menos sentate un rato...
Lo conduje hacia el sofá donde en otras oportunidades habíamos pasado unas
esplendorosas hora de placer mutuo y allí sentado comencé a desprenderle el
pantalón hasta que se levantó un poco para que se lo pudiese bajar hasta la
mitad de sus piernas.
Mientras tironeaba del slip que ocultaba un prominente bulto el cual me
demostraba que su verga estaba muy excitada queriéndose escapar de su prisión,
Salvador me fue tocando la cabeza como diciéndome bájala hasta allí y hacéme una
mamada.
Ni falta hacía que me indicase nada, conocía de sobra su hermosa pija y sus
preferencias en materia sexual por eso una vez que la tuve entre mis manos le
apreté los huevos con una mano y con la otra le bajé el prepucio para lamerle
todo le glande con total comodidad.
Mientras se la lamía Salvador me apretaba la cabeza para enterrarme toda su
verga en la boca a la vez que me decía:
-Solamente vos la chupás así!! Seguí que nadie lo hace como vos..!!Entre
suspiros se estiró contra el respaldo del sofá comenzando a bajar y a subir su
cuerpo moviendo su verga dentro de mi boca al mismo ritmo que yo le hacía mis
chupadas tragándomela en su totalidad como lo habíamos disfrutado antes de su
casamiento.
En esos momentos no tenía tiempo para pensar pero me extrañó que estuviese tan
caliente, sí recién se había casado, pero no me animé a preguntarle si su mujer
no lo satisfacía y por eso venía a buscarme a mí.
Como dice la juventud “disfruté el momento” sin hacer preguntas indiscretas.
A los pocos minutos Salvador comenzó a jadear y a gemir muy fuerte anunciándome
con esos sonidos que estaba por acabar por eso aceleré mi mamada metiéndole un
dedo en el culo e inmediatamente tuve mi premio su eyaculación apareció en todo
su esplendor llenándome la boca con su lechita espesa y caliente.
Mi pija aún estaba guardada dentro de mis pantalones porque con el apuro y lo
delicioso que la estaba pasando ni tiempo tuve de sacarla para que Salvador
aunque sea me la exprimiese con sus manos para poder descargar mis vesículas
seminales al mismo tiempo que sentía su acre líquido sobre mi lengua.
Luego escupí el contendido de mi boca sobre un papel que había sobre el
escritorio el cual fue a parar a la papelera que luego tendría que vaciar
Valentín.
Salvador me dio un beso absorbiendo de mi boca algo de su leche que aun quedaba
sobre mis labios y me dijo:
-Perdóname, Omar, me tengo que ir hasta Peñarol y con esta mema me dejaste
bastante agotado, espero que la “patrona” no se de cuenta de que tengo las bolas
medio vacías y no voy a poder satisfacerla como ella necesita... pero otro día
te pago la mamada con una buena paja que te voy a hacer mientras me cabalgas...
-Mirá como me dejaste...
Realmente mi pija estaba que reventaba dentro de mis pantalones pero me tuve que
aguantar porque Salvador estaba decidido a irse.
Antes de que se fuese miramos por la ventana para ver si todo estaba tranquilo y
vimos a Valentín muy afablemente conversando con el Richar en el camión del
reparto.
Pensé en darle una reprimenda porque había abandonado el trabajo para irse a
conversar con el ayudante de Salvador, pero el Richar era un bobalicón que no
servía para coger de tan pavo nunca me había dado satisfacciones en algún trío
que hicimos con Salvador y él.
Por lo menos Valentín estaba allá afuera conversando y no dentro de la oficina
donde podía haber oído los gemidos y jadeos de Salvador con los cuales se
huibese enterado que no solamente venía a repartir soda.
Mientras yo miraba por la ventana Salvador fue al baño a lavarse la pija para
quitarse los rastros de semen y de mi saliva que lo delaten por el olor ante su
mujer y cuando volvió me dio un beso en la boca palmeándome las nalgas, luego me
dijo:
-Guárdamelas para la próxima...!!
Mientras Salvador se iba me quedé mirando por entre las cortinas pensando que
estarían hablando esos dos guachos porque Valentín ni se separaba del camión
donde estaba el Richar, pero cuando llegó Salvador se despidieron y cuando
arrancó ya ni se veía ni la sombra de Valentín seguramente porque había entrado
al edificio para reanudar su trabajo.
Hace como un año que Valentín comenzó a trabajar en la empresa de mi hermano, es
un muchacho normal de unos veintitrés años, su piel es cobriza más bien tostada,
de cabellos lacios muy renegridos y ojos del mismo color, aunque esta muy
delgado se le nota un buen bulto a través de los jeans ajustados que usa para
hacer la limpieza.
No es muy conversador, tal vez sea por timidez o por respeto a un “viejo “ como
yo por eso no me daba mucha conversación solamente respondía a lo que le
preguntaba pero no me daba entrada para nada más, hasta ese día en que Salvador
salió después de estar un buen rato a solas conmigo.
La computadora con todo ese rato sin usarla estaba pasando Mis Imágenes en
cadena, exhibiendo en su pantalla los lindos paisajes que mi hermano tiene
guardados en esa carpeta cuando unos nudillos golpearon la puerta de la oficina,
pensé que sería Valentín que venía a limpiarla porque habría terminado de
limpiar los otros escritorios.
-Adelante.
Fue todo lo que dije y cuando Valentín abrió la puerta lo vi de una forma
totalmente nueva, tenía una sonrisa muy extraña y sus ojitos le brillaban como
diciéndome “estoy caliente”, o me imaginé eso al ver esa mirada picarona.
-Disculpe, señor... pero si no lo molesto antes de limpiar la oficina me
gustaría que me buscase en Internet las academias que dice usted que enseñan
kinesiología porque quiero ir a inscribirme...
A lo mejor éste me vio hacerle la mema a Salvador y por eso tiene esa mirada
burlona, o sospecha algo porque para cobrar una factura no era necesario
encerrarse tanto rato en la oficina, pero me daba igual lo que pensase muy
amablemente le dije que pasase y se sentase al lado mío así buscábamos lo que
necesitaba.
Mi verga estaba media erecta dentro del pantalón porque Salvador me había dejado
muy excitado y al no poder aliviarme porque la inesperada llamada de Valentín no
me lo había permitido tuve que disimular ocultando parte de mi anatomía bajo el
escritorio.
Cuando estuvo situado a mi lado, hice clic y en vez de conectarme a la página de
Internet donde apareciese algún buscador se disparó un video que había estado
mirando antes de la llegada de Salvador e inmediatamente Valentín pudo ver como
un tipo muy musculoso se pajeaba para terminar expulsando unos chorros muy
abundantes de semen golpeando con él la pantalla de la computadora con su
lechada blanquecina y espesa por eso empañó la cámara con la cual lo habían
filmado.
Al ver el video quedé muy perturbado pero ya estaba hecho y por eso no lo detuve
y más aliento me dio su exclamación:
-Paaahhhh!! Cuanto leche le sale a ese tipo!!! -¿Nunca viste acabar así? ¿Vos no
largás tanta leche cuando estás con tu novia? -La verdad que no.
-No creas que pierdo el tiempo mirando esas cosas... Venía en un mail que me
mandó un amigo y lo abrí para ver que era lo que me mandaba.
-No se preocupe, a todo nos mandan esos videos...
-Te vi conversando mucho rato con Richar, ¿lo conocías de antes?
-Sí, es mi primo..., bueno es primo de un primo mío....
Valentin se había excitado con el video porque no pudo disimular arreglarse su
verga porque los jeans se la apretaban demasiado dándole un aspecto de muy
morcillona.
Ya que Salvador me había dejado excitado y estaba con un chico con la pija
bastante dura a mi lado me tiré un lance por si las moscas caían en el papel
matamoscas.
-El video te calentó, porque veo que andas de verga dura! -Y más o menos.. ando
caliente porque hace días que no cojo...
-¿Querés verlo de vuelta?
Y bueno... pero mire como se me está poniendo...
Miré su pantalón y como su mano delineaba la forma de una morcilla gorda.
-Te pongo el video otra vez, pero vas a tener que pajearte porque esa verga va a
reventar dentro de tu pantalón porque esta muy apretada allí dentro.
Y de la mía no dije nada pero estaba en igualdad de condiciones cada vez más
dura y mojada por el precum que estaba manando por la uretra dejándome sentir
esa humedad dentro de mi slip.
Luego hice lo mismo que él mostrándole mi bulto y diciéndole que ese video había
surtido ese efecto en mi también, ocultándole que el que me había dejado
caliente había sido Salvador.
Miramos otra vez el video y mientras iban transcurriendo las escenas en que el
tipo expulsaban mucho precum pude oír que Valentín gemía bajito expresando de
esa forma que él estaba disfrutando con lo que estaba viendo y a la vez que
aumentaban sus expresiones sonoras se masajeaba su verga con mayor efusividad..
Como el chico aumentaba sus expresiones de gozo me animé a proponerle:
-¿Querés que nos pajeemos juntos así nos sacamos la calentura? Si vos querés me
la hacés a mi y yo a vos así después más calmados te busco la escuela que
querés.
Al verlo tan excitado ni le di tiempo contestar le pasé un brazo sobre sus
hombros atrayéndolo hacia mí y empecé a masajear su mano sin llegar a su verga
porque la tenía muy apretada sobre su morcillona y por eso no pude tocar
directamente la carne palpitante que había debajo de su hirviente mano.
Valentín no dijo nada simplemnete disfrutaba como mi mano apretaba la suya
moviéndola sobre toda la extensión de su verga, gimiendo cada vez que sus dedos
pasaban por el frenillo el cual yo aun no había podido ver ya que seguía oculto
dentro de sus jeans.
Me dolía la pija porque estaba muy dura haciendo que la tela del pantalón la
apretase los suficiente como para que no aguantase más esa molestia y con mí
otra mano tomé la mano de Valentín posándola sobre ella para que él me hiciese
lo mismo que mi mano estaba haciendo sobre la suya.
Verdaderamente estaba desconocido el tímido Valentín de unos días antes que ni
la hora me daba, aceptaba todo sin protestar, no sé si sería porque se había
excitado con el video o simplemente estaba acostumbrado a esas cosas y por ser
hermano de su patrón no se animaba a tener una aventura conmigo.
Aún no habíamos tenido contacto con nuestras carnes caliente pero el momento fue
muy cálido o hot como le dicen ahora, gemimos como condenados y como la cosa iba
en serio dejé de acariciarle la verga por encima de su pantalón y le propuse de
ir al sofá donde estaríamos más cómodos para hacer lo que aconteciese.
Nos dirigimos hacia el sofá sin soltarnos, nuestros brazos iban sobre los
hombros y nuestras manos libres seguían in soltar las vergas que a esas alturas
casi habían bajado solas las cremalleras de nuestros pantalones.
Antes de llegar al sofá sentí un tremendo tirón bajo mi mano, percibiendo a
través de mi terminal táctil que su pija se había puesto durísima y algo de
humedad pude palpar sobre la tela de su pantalón, creí que había acabado porque
los movimientos que hacía su herramienta bajo mi mano denotaban eso.
-¡¡Que rápido!! ¿Ya acabaste sin siquiera sacarla?
-NO!! Todavía no, pero me falta poco...
Lo dejé quieto unos instantes mientras nos sentábamos sobre el sofá, porque
quería disfrutar de su verga y si le permitía eyacular a lo mejor al guacho se
le iban las ganas y no querría seguir.
Luego nos abrazamos sobre sofá evitando tocar nuestras excitadas armas para que
no explotasen sin dejarnos disfrutar de los momentos previos pero estábamos tan
incómodos que terminamos poniéndonos de pie
Valentín posó su bulto sobre el mío y así comenzamos a refregar nuestras
vergasuna sobre otra, siempre con la barrera de la tela, aunque las braguetas
casi estaban abiertas aun no se habían asomado los glandes empapados de precum
luego seguimos un rato haciendo ese masajeo de espadas en los cuales nuestras
bocas se juntaron al unísono que nuestras manos masajeaba las nalgas sin poder
llegar al hoyito oscuro.
Valentín tenia una musculosa la cual aproveché para subírsela y me puse a
mordisquearle las tetillas muy rijosas y de pezones oscuros y muy firmes.
Se puso a jadear tremendamente y a decirme que no siguiese porque iba a acabar y
se iba ensuciar la ropa por eso tuve que dejar de visitar esa parte de su
anatomía que me di cuenta que lo ponía fuera de sí la excitación que recibía por
allí y ésta era enviada rápidamente a sus centros nerviosos haciéndolo
enloquecer de placer.
Dejé sus pezones y me puse a lamer su pecho para ir bajando en busca de su
ombligo el cual visité un buen rato con mi lengua, mientras Valentín seguía
gimiendo empujaba mi cabeza hacia abajo como diciéndome “Querías pija, ahora
chupámela”.
A un viejo zorro como yo con gestos alcanza, no se precisan palabras para
decirle lo que hay que hacer, y para que voy a mentir yo andaba buscando lo
mismo así que metí mi mano por la abertura de su bragueta para extraer por allí
su arma, la cual encontré muy oscura y babeante por todo el precum que había
manado a través de su uretra dejándome perplejo el tamaño que poseía que era
grande pero no despampanante como me había parecido al pajearla bajo la tela.
Le di unos cuantos lengüetazos en el mojado glande como antesala para la mamada
que iba a hacerle después tragándome toda su herramienta hasta la raíz.
Seguíamos de pie él muy derechito y yo inclinado hacia abajo disfrutado con su
verga pero el placer que le estaba proporcionando fue suficiente como para que
Valentin me acariciase la cabeza y luego llevase mi otra mano hacia su culo el
cual me puse a acariciar suavemente.
El guacho cada vez se excitaba más y ahora que mi dedo pugnaba por introducirse
en su culito apretado cada vez gemía con mayor intensidad, ese hecho fue el
detonador que me hizo detener la mamada para pedirle que me la chupase un poco a
mí así él no acababa tan rápido haciéndome disfrutar a mí también, aunque no le
dije lo caliente que me había dejado su antecesor.
Ignoro si Valentín estaba deseando chupármela, porque no puso ningún
inconveniente a mí sugerencia, desprendiéndome el pantalón en un santiamén para
luego sacar mi enhiesta vara de allí dentro y descabezándola se puso a lamerla
para terminar introduciéndola toda en su boca, haciéndome una mamada muy
satisfactoria.
El sofá era pequeño por eso no pudimos acomodarnos para hacer un 69 que era lo
que más deseba hacer en esos momentos por eso nos pusimos de pie y comencé a
apretar las dos vergas juntas pajeándolo a él al mismo ritmo que me pajeaba a mi
pero sin olvidar su culito que fue acariciado con mi dedo y Valentín ni corto ni
perezoso me hizo lo mismo hurgando mi esfínter con un desparpajo total.
No sé como demoró tanto en aceptar mi invitación de buscarle la academia en el
Internet, si me estaba demostrando que no era virgen en esas artes y cada vez
que mi dedo profundizaba en su orto de su garganta salían agudos ruiditos de
placer acompañados por jadeos y mucha agitación.
Lo único que me faltaba era probar sus labios, acerqué los míos a los suyos y
como no fueron rechazados introduje mi lengua dentro de su paladar quedándonos
ambos sin aire por la intensidad de los chupones que nos dimos mutuamente.
Mi dedo era estrangulado por su esfínter el cual estaba tremendamente apretado
demostrándome que por allí era virgen auque no por oras partes de su cuerpo
porque cada vez que mi mano pajeaba su verga se retorcía de placer.
Fue mucha excitación porque separando su boca de la mía muy agitadamente me
dijo:
-¡¡¡Acabo!!! ¡¡¡Acabo!!!Lo separé de mi cuerpo porque me imaginé que tendría una
abundante lechada por ser tan joven y quería ver como se desplomaba después de
consumado su orgasmo.
Su leche saltó inmediatamente mojándome toda la mano con la cual lo había estado
pajeando y al ver su abundante líquido blanquecino deslizarse por mi extremidad
táctil tampoco pude aguantar más eyaculando a continuación de él para terminar
mojándole todos los pendejos y parte du verga con esa leche que no pude verter
sobre Salvador.
Luego de tan agotador orgasmo quedamos inmóviles apoyados uno sobre el otro
tocando nuestros hoyitos palpitantes y reímos por lo excitado que habían quedado
nuestros culos
Valentín bastante agotado se desplomó sobre el sofá y al acercarme a él le
pregunté: -¿Te gustó? Uyyyyy! Estuvo recontrabueno.. Como pajeás mejor que todos
los guacho con los que lo hice antes, no se como hiciste pero hace rato que
quería acabar pero impediste que lo hiciese mucho antes prologándome el
placer.....
Mientras me contestaba se acariciaba la verga, la cual bastante mustia reposaba
sobres sus huevos, aún largando gotitas de semen que seguramente habían quedado
depositadas en su uretra
-Veo que te quedaron ganas porque seguís pajeándote. ¿Querés acabar de nuevo?
-Y....sí. A pesar de dejarme agotado me dejaste muy caliente ...
-¡¡Que rápido la tenés dura de nuevo!!!
-A veces me mando tres pajas al hilo sin que se me baje, hoy tengo muchas ganas
porque ayer no hice nada..
Me arrodillé al lado del sofá para introducirme esa vara de carne dura y
caliente en la boca y le hice una mamada extra como recompensa por el orgasmo
tan intenso que me había hecho disfrutar.
Valentín gozó bastante con el tratamieto extra porque me ensalivé el dedo índice
y con él le masajeé la próstata al mismo tiempo que mi lengua jugueteaba con su
frenillo y su glande haciéndolo expulsar con esa nueva excitación otra lechada
bastante grande sobre mi lengua.
Al parecer le gustaba mucho que jugasen con su orto, a pesar de que nunca lo
había entregado a nadie le gustaba que hurgasen por allí porque cuando mi dedo
buscaba la próstata gemía muchísimo y suplicaba que se lo metiese más adentro de
su canal rectal.
Esta vez no pude retardarle la eyaculación porque Valentín estaba muy excitado
porque con mi dedo logré excitarlo al máximo, por eso en pocos minutos pude
saborear su néctar sobre mi lengua a la vez que mi mano a toda velocidad
recorría mi tranca en busca de una nueva producción láctea.
Al ver como se escurría su leche por mis labios me hizo poner de pie para
mamármela nuevamente sin que se lo pidiese, dejándome terminar en su boca una
segunda eyaculación la cual no fue tan abundante como la primera pero igualmente
me hizo gozar con su dedo clavado en mi orto a la vez que me exprimía la pija
con sus manos para que volcase el contenido de mis vesículas seminales en el
interior de su boca.
Ya se había hecho tarde y él tenía que limpiar la oficina de mi hermano por eso
sin palabreríos que nos quietasen tiempo nos dirigimos al baño a escupir las
lechadas y por supuesto para lavarnos las pijas y las bocas porque al secarse el
semen nos dejaría ese aroma tan característico y delatador.
No pude contenerme y mientras él estaba de frente al lavatorio lavándose la pija
me agaché atrás de suyo para acariciar sus nalgas suavecitas y mientras se las
besaba me preguntó.
-¿Todavía quedaste caliente?
-Algo., pero tenía ganas de besarte el agujerito por el cual te hice gozar
tanto...
Rápidamente no secamos y salimos de allí para que él pudiese terminar su trabajo
y mientras lo realizaba me preguntó a quemarropa:
-¿Quién te hace gozar más Salvador, Richar o yo?
Con esa pregunta tan directa me dejó totalmemte anonadado. ¿Cómo podía saber él
que yo me acostaba con Salvador y con Richar? Aunque después del impacto inicial
mi mente trabajó más deprisa de lo normal recordándome que Valentín era medio
primo del Richar
Podía negárselo o darle una excusa estúpida pero ya que él lo sabía y lo
aceptaba le contesté lo mejor que pude sin herir los sentimientos de ninguno de
los tres, aunque el Richar me parecía tonto para disfrutar con él le dije: -Mirá
a Salvador hace mucho que lo conozco... es muy especial y gozamos muy bien los
dos juntos cada uno sabe lo que le gusta al otro, tratamos de hacerlo lo mejor
posible pero ahora que se casó casi no nos vemos por eso cuando hoy vino a la
oficina lo hicimos muy rápido... me dejó muy caliente porque no me permitió
acabar porque tenía que irse.
Mientras le di esa primera a respuesta Valentín limpiaba la oficina sin siquiera
mirarme simplemete se dedicaba a hacer su trabajo sin que su mirada se posase
sobre mí.
Aunque me imaginaba que el “batidor “ había sido el Richar igualmente le
pregunté:
-¿Y vos como sabés que tengo una aventura con Salvador y con el Richar?
Siguió lavando el piso y sin mirarme me respondió:
-Yo no sospechaba nada de que a vos te iban los tipos, pero como Salvador
demoraba tanto en salir... conversando con el Richar le comenté que pasaría y mi
primo me dijo que no fuese inocente que Salvador se estaría cogiendo al veterano
ese hermano de Leo. Le dije que no jodiese porque vos no me parecías raro y el
Richar agregó que con el también habían hecho tríos en los cuales se la mamaste
muy bien y que ahora no querés coger más con él porque te gusta más como te la
clava Salvador.
Aparentemente el Richar está furioso conmigo porque no quiero hacerlo más con
él, pero si el pobre es un desastre en la cama que puedo hacer con él, con el no
se puede disfrutar porque no es muy efusivo como su medio primo Valentín que
hace y se deja hacer.
-Contigo la pasé bien, si querés podemos hacerlo otra vez, si es que no te
importa hacerlo con un hombre...
-No, para nada, a mí me van las mujeres tanto como los hombres. De chico lo
empecé a hacer con mis vecinas y vecinos y con algún otro primo pero nunca le di
el orto a ninguno porque me duele mucho porque es muy estrecho.
Si es por eso con la crema de ordeñe que me recomendó mi amigo Radamés te lo
puedo dilatar lo suficiente como para enseñarte a gozar por allí.
Después de tan sincera conversación en la cual evité darle información por la
cual no quería hacerlo más con el Richar y una vez que hubo concluido su trabajo
le busqué el Internet las escuelas que había sobre kinesiología para que fuese
averiguando sobre los cursos que dictaban y que él quería seguir.
Nos vimos otras veces pero eso lo dejo para otro relato, solamente diré que ese
día me quedé con las ganas de estrenar su culito apretado, el cual me dejó con
ese tremendo deseo de penetrarlo al sentir el inenarrable gozo que expresó al
tener mi dedo hurgando en él en busca de su próstata.
Como dije al principio Valentín limpia de todo porque luego de que acabé en su
boca sacó su lengua para lamer los restos de mi semen, dejándome la verga
lustrosa por la saliva que depositó en la meticulosa limpieza de ésta, pero
igualmente terminamos lo dos lavándonos en el baño porque los restos aromáticos
podrían delatarnos con el paso de las horas.
OMAR
Como siempre espero comentarios en mi correo.
Autor: OMAR omarkiwi (arroba) yahoo.com