Sexo Anal. Fotos de sexo gay totalmente gratis. El mejor sexo gay lo podrás encontrar aquí. Miles de fotos y videos gay gratis
VOLVER A LA PAGINA PRINCIPAL DE SEXO GRATIS GAY
| SEXO GAY | VIDEOS GAY | SEXO GAY | SEXO GAY | FOTOS GAY |
PRESO POR ERROR La sensación de sentir la cálida boca de ese joven oficial en su verga, era única, fuera de este mundo, ya los movimientos de cadera de Luis eran voluntarios y en total armonía con los de la cabeza del oficial
Luis era un muchacho soltero, de veinticinco años, guapo, de buen cuerpo,
trabajador, un tanto tímido y retraído. Sus experiencias con las mujeres no
habían sido muy buenas y sexualmente no le llenaban como él esperaba, siempre
quedaba un vacío, insatisfacción, un deseo creciente de experimentar algo más
fuerte, pero no sabía en realidad que deseaba.
Un día, luego de 10 horas de arduo trabajo, decidió irse a duchar para pasar
luego por el bar y tomarse una cerveza, de verdad que se lo merecía. El trabajo
de construcción era sumamente fuerte, y ese día en particular estaba
literalmente “molido”.
Como siempre fue a uno de los baños que se habían acondicionado para los
empleados, se quitó su ropa y se metió a la ducha. Su cuerpo estaba marcado por
el tipo de trabajo que realizaba, sus músculos bien definidos, duros como roca,
sus nalgas eran como las de un modelo de ropa interior, muchos de sus compañeros
admiraban su cuerpo, pero ninguno se animaba a decírselo por temor a ser
considerados homosexuales o algo así. Su rostro iba acorde con su cuerpo, bien
varonil, lampiño, solamente usaba una especie de barba debajo de su labio
inferior, su cabello era rojizo y ondulado, el cual siempre andaba bien
arreglado.
Invitó a dos de sus compañeros que lo acompañaran a tomarse la cerveza en aquel
viejo bar que acostumbraban frecuentar, sobre todo los fines de semana, pero
ninguno quiso acompañarlo, ya que era media semana y no estaban muy bien de
dinero. Decidió entonces ir solo, y así lo hizo, entró en la taberna, habían
unos hombres que parecían los villanos de una película de acción. Estaban
discutiendo acaloradamente con el dueño, de repente iniciaron los golpes, no
sabe en que momento alguien lo empujó por la espalda, y cuando se dio cuenta él
mismo estaba dándose de golpes con uno de los tipos, ¡claro! Lo hacía solo para
defenderse, ya que él no era parte del problema, pero por azahares del destino
se encontró en el lugar incorrecto en el momento menos indicado.
De repente llegaron dos radiopatrullas las cuales fueron alertadas por los
vecinos, y sin hacer muchas preguntas esposaron a todos los que estaban en la
taberna, excepto al dueño, y los llevaron detenidos hasta la comisaría. Por más
que Luis trató de explicar que todo era un error, y que él no tenía nada que ver
en el asunto, no le hicieron caso, más bien, lo golpearon en el estómago
obligándolo a entrar en el auto policial.
El grave error de Luis fue que no llevaba documentos de identificación, por lo
tanto después de varias horas de detención, dejaron ir a todas las personas
involucradas en la riña, a excepción de Luis. Uno de los policías le explicó que
la única forma para que pudiera salir, era que alguien lo llegara a identificar,
o por el contrario debía de pasar toda la noche en la delegación. Ahora sí
estaba en un problema, ya que él vivía solo, toda su familia era de muy lejos, y
estaba seguro que ninguno de sus amigos iría a esas horas a sacarlo de ahí. Por
lo tanto resignado optó por aceptar aquel cuarto como su lugar de hospedaje de
esa noche. La verdad había dormido en peores lugares, se dijo.
Luis se encontraba solo en aquel pequeño cuarto, que contaba solamente con una
vieja cama, un servicio sanitario y los barrotes que lo apresaban, así es que
procedió a acostarse, para que el tiempo pasara rápido. A parte de él solamente
había un oficial, quien era el que lo custodiaba.
A eso de la media noche, escuchó voces, eran dos oficiales que se estaban
poniendo de acuerdo, el hombre más viejo le estaba pagando a un oficial joven,
como de la misma edad de Luis, para que le hiciera el turno, ya que se le había
presentado un asunto familiar, por lo menos eso fue lo que pudo escuchar desde
su cama. Así es que en cuestión de momentos su custodio era otro.
El joven oficial se acercó al cuarto donde estaba Luis, para observar quien era
el reo que custodiaba, desde que lo vio le llamó fuertemente la atención, estaba
acostado boca abajo, por lo que se podía ver su camisa ceñida a su ancha
espalda, y el jeans ajustado a su cuerpo que dejaba ver la sexy figura de sus
nalgas y piernas; con el garrote que llevaba en la mano, golpeó suavemente la
cama para despertarlo, lo cual logró: “¿Qué deseas? Le dijo Luis. “Pues nada,
quería saber a quién estaba custodiando” contestó. “Debo de revisar tu cuarto
por rutina, así es que no te me pongas violento, además debo de esposarte para
prevenir cualquier inconveniente” continuó diciendo el oficial.
Sin oponer ningún tipo de resistencia Luis se dejó esposar con sus manos hacia
atrás, el oficial revisó cada rincón del lúgubre cuarto, y luego decidió hacer
lo mismo con Luis: así es que lo puso contra la pared, y comenzó a pasar sus
manos por el hermoso cuerpo de su preso. El joven oficial tocaba de forma
diferente a Luis, apretaba sus nalgas, piernas, brazos, pecho, podía sentir
todos sus músculos, esto lo excitaba al máximo, a tal punto que el ajustado
pantalón de su uniforme apenas si podía retener su verga. Era la primera vez que
tenía a un reo tan guapo bajo su autoridad, por lo que sacaría provecho de ello.
Para Luis no fue difícil percibir que el oficial lo estaba manoseando, sobre
todo cuando este pasó las manos por su paquete, y literalmente se lo agarró
palpando su picha y huevos. “Oiga, no se pase, no tiene por que tocarme de esa
forma” le dijo Luis al oficial. “Usted guarde silencio, que yo soy el que manda
aquí, y sé lo que estoy haciendo” respondió el policía.
En realidad, Luis siempre había tenido la inquietud de saber lo que era tocar a
otro hombre, o que lo tocaran a él, sobre todo después de una breve experiencia
que tuvo de niño con un primo de su misma edad, allá en su pueblo, donde se
tocaron en varias ocasiones sus pequeños penes erectos, pero sin pasar a más de
eso. De esta forma comenzó a alimentar sus pensamientos lascivos que por mucho
tiempo habían quedado congelados en su mente. Qué mejor lugar que este, pensó,
el policía es bien atractivo, y nadie tendría por qué darse cuenta de nada de lo
que ocurriera ahí. Así es que dejó que el oficial hiciera su trabajo sin poner
resistencia alguna.
El oficial continuó tocando a Luis, y muy pronto pudo sentir una leve erección,
esto le llamó la atención grandemente, por lo que agarró con más fuerza la verga
de Luis mientras lo veía a los ojos: “¿Cómo que te gusta que te requise?, pues
creo que debo de buscar más detenidamente”, mientras decía esto, comenzó a
soltar el botón del pantalón de Luis, metiendo su mano por dentro de su ropa
interior, agarrando la tibia verga del prisionero; Luis cerraba sus ojos, estaba
muy excitado, jamás lo hubiera pensado, pero le gustaba lo que estaba
experimentando.
El joven policía agarraba la picha de Luis con fuerza, la tenía grande, gruesa,
con su glande completamente al descubierto, producto de la circuncisión que de
niño le habían realizado, sin esperar más, el oficial le bajó el pantalón y la
ropa interior, pudiendo contemplar así la apetitosa verga del preso, sus huevos
le colgaban, eran grandes, y un sensual bello rojizo rodeaba todo el riel que se
erguía imponente, mostrando su rosada cabeza, que ya destilaba las primeras
gotas de lubricación.
Luis estaba abandonado al placer, de alguna forma se estaba dando cuenta que esa
era la experiencia que quería vivir, que lo haría sentir la plenitud sexual que
tanto ansiaba, así es que no haría nada para estorbarle a su improvisado amante
los planes que tuviera para con él.
De pronto el oficial se agachó, poniéndose de rodillas, pasando la punta de su
lengua por todo el glande de Luis, saboreando las gotas de líquido preseminal
que de él salía, sus manos le acariciaban las nalgas y tomaban con fuerza los
huevos que apenas si le cabían en la palma de la mano. Era la primera vez que
experimentaba una mamada, ya que a las mujeres con las que estuvo no les gustaba
el sexo oral. La sensación de sentir la cálida boca de ese joven oficial en su
verga, era única, fuera de este mundo, en ese momento, ya los movimientos de
cadera de Luis eran voluntarios y en total armonía con los de la cabeza del
oficial.
“Quítame las esposas, te prometo que no haré nada… solamente quiero disfrutar
este momento, créeme” dijo Luis con su respiración entre cortada por el placer y
la pasión. El oficial lo miró a los ojos, tratando de detectar si las palabras
de Luis eran verdad o mentira, y lo que descubrió fueron dos hermosos ojos de
color gris claro, deseosos de lujuria y sexo. Por lo que casi de forma inmediata
le soltó sus manos.
El joven pelirrojo al sentirse libre se quitó su camisa, dejando todo su pecho
al descubierto, quedando así completamente desnudo. Luego de forma un tanto
brusca y violenta, acostó al oficial en su cama y comenzó a quitarle todo su
uniforme. El cuerpo de este también era muy bien definido, probablemente por los
ejercicios físicos que les obligan hacer en la academia, tenía la piel blanca,
con las tetillas rosadas, pectorales duros y con un poco de bello negro que
bajaba por “el caminito de la felicidad” hasta su ombligo, para perderse luego
hasta la misma raíz de su verga.
La lengua de Luis recorrió todo el territorio que estaba descubriendo, el
oficial no podía creer lo que estaba ocurriendo, él simplemente quería manosear
a aquel bello reo, pero la vida lo estaba premiando con mucho más. Mientras Luis
lamía todo su cuerpo, él le acariciaba la roja cabellera y su musculosa espalda.
“Quiero que mames mi verga… métela en tu boca y pasa toda tu lengua por ella” le
pedía el oficial, Luis quitó la ropa que restaba al policía, dejándolo
totalmente desnudo, la verga de este era un poco más pequeña que la de él, podía
medir unos 17 centímetros, delgada, sutilmente curvada hacia arriba, con el
glande todavía cubierto por la piel del prepucio, sus testículos medianos,
apretaditos; Luis la tomó con su mano descubriendo el glande, corriendo el
prepucio hacia abajo, y como todo un experimentado amante comenzó a pasar su
lengua por todo el contorno de la verga del oficial, nadie podría creer que era
la primera vez que lo hacía, mucho menos el policía que disfruta cada movimiento
de la boca y lengua de Luis.
“Ahora méteme toda tu verga… quiero que me penetres, que me perfores el culo con
tu riel” decía el joven policía, extasiado por el placer que experimentaba. Se
puso de cuatro patas en la litera, mostrando el rosado hoyito de su culo, que
pedía a gritos la picha de Luis. El culo del oficial se veía tan delicioso, que
Luis no pudo resistir la tentación de pasar su lengua por el, lamió todo el ano
del oficial, penetrando con la punta de su lengua aquel agujero deseoso de ser
perforado. Luego de quedar satisfecho por la mamada de culo que le dio al
oficial, puso un poco de saliva en su verga, y con sus dedos llenó también de
saliva el ano de su custodio penetrándolo con ellos, luego colocó la punta de su
verga en el orificio, y con fuertes movimientos procedió a penetrar al policía.
“¡Ahhhh! ¡Siiiii! Así, bien fuerte… quiero sentir que entra toda… no tengas
miedo… métela que yo aguanto… ¡ahhhh! Muévete… así… así… sácala y métela… ¡que
rico! “Siento toda tu verga dentro mío” las palabras del policía provocaban que
la excitación de Luis fuera total, como nunca antes Luis estaba viviendo lo que
era el verdadero sexo, eso era lo que le hacía falta, el deleite y placer eran
totales. El oficial apretaba el ojo de su culo aprisionando la verga de Luis;
luego la sacó para darse vuelta quedando boca arriba, puso sus pies en los
hombros de su amante, y Luis volvió a taladrar su culo.
Mientras lo penetraba, Luis acariciaba el pecho del policía, agarrando su dura
verga, sobándola con gran pasión. “Quiero que me des un beso… necesito que me
des un beso” decía el policía. Luego de pensarlo por unos momentos y dejándose
arrastrar por el placer, Luis acercó sus labios a los del oficial besándolo una,
otra y otra vez. Hasta los besos sabían diferente, se disfrutaban más, las
lenguas se compenetraban en sus bocas, y un estremecimiento de deleite sexual
viajaba desde la punta de sus lenguas a la de sus excitadas vergas.
“Ahora déjame sentarme en tu verga, quiero cabalgar sobre ti y que me llenes el
culo con toda tu leche” parecía ser la última petición del oficial. Luis se
acostó en la cama, mientras el policía se sentaba lentamente sobre su picha,
tragándosela una vez más por completo, no fue necesario mucho movimiento, ya los
dos estaban a punto de reventar, el oficial puso la mano de Luis en su verga,
para que este terminara de hacer el trabajo, mientras él con su culo y
movimientos sobaba la picha del pelirrojo para provocar que eyaculara dentro de
él, algo que logró con unos cuantos quiebres de cadera.
La verga de Luis reventó dentro del culo del oficial, grandes cantidades de
semen impulsadas por los fuertes golpes que Luis daba contra las nalgas del
policía, iban inundando a este con su leche, a la vez que, por su parte, el
oficial expulsaba con gran presión, torrentes de blanca y espesa leche, gracias
a la rica fricción que daba Luis con la mano a su dura verga; todo el pecho del
oficial estaba lleno de chorros de semen, igual que la mano de Luis, algo que
parecía no molestarle, al contrario, inclusive la sensación de sentir el semen
de otro hombre en su mano era excitante en ese momento.
Cuando terminaron, se miraron a los ojos, ninguno de los dos creía lo que había
pasado, habían disfrutado de una noche de placer total, sin reservas ni
complejos. En lo más profundo de sus corazones deseaban que aquella noche se
volviera a repetir, ambos habían encontrado lo que andaban buscando, sin decir
una sola palabra se vistieron, cuando el oficial se disponía a salir Luis lo
llamó diciéndole: “Oye… me encantó estar contigo… yo no soy ningún delincuente,
si tú quieres nos podemos ver otra vez”
El joven policía se devolvió, tomándolo por las mejillas llevó su boca a la de
él, ambos amantes se fundieron en un beso que establecería una unión que duraría
por mucho tiempo.
Autor: Santi-tico ssmonkie7 (arroba) hotmail.com