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PIZZA A DOMICILIO II Mientras Allan se cogía a Toño, yo le metía mis dedos para dilatar su culo y le fui metiendo mi verga a Allan, se la metí hasta el fondo, mis huevos chocaban con sus nalgas

 

 

llan y yo nos veíamos por lo menos una vez por semana, la verdad el horario de él era muy complicado, y nunca coincidía con mis tiempos libres, por lo que teníamos que ingeniárnosla para podernos ver. Aparte de eso, Allan todavía era un jovencito que vivía con sus padres y ellos mantenían un control bien estricto con sus horas de llegada y salida.

Pero en fin, valía la pena; era muy cariñoso y guapo y se entregaba por completo en la intimidad, aunque ya teníamos dos meses de estar saliendo y no había conseguido convencerlo de que me dejara penetrarlo, solamente le había podido dar mamaditas de culo.

En una oportunidad estábamos los dos solos en mi apartamento, era su día libre y por esas casualidades coincidió con el mío. Allan me contaba de un amigo suyo que le había confesado que era gay, su nombre Antonio, era un joven mexicano de 19 años que estaba residiendo en el país y que había conseguido trabajo en la misma pizzería que Allan, además era virgen y deseaba estar con un hombre; a pesar de que no habían tenido sexo entre ellos (según me aseguró), Allan le había contado de la relación que llevaba conmigo y de cómo yo había sido el primer hombre en su vida.

Allan me pidió el favor de que ordenáramos una pizza, ya que Antonio cubría esa ruta, de esa forma yo le podría enseñar a su amigo un poco de lo que ya nosotros habíamos vivido, en otras palabras quería experimentar un trío, solo que no se atrevía a pedírmelo. Como yo entendí los deseos de mi joven amante, quise complacerlo y llamé para ordenar una pizza.

Una media hora después, escuchamos el timbre avisando que había alguien en la puerta, "debe de ser él… Antonio, se va a llevar una sorpresa cuando me vea aquí, ya que él no sabe que este es tu apartamento" me dijo muy excitado. Procedí a abrir la puerta, era un morenito pequeño de un metro sesenta y cinco de estatura, parecía de buen cuerpo, lampiño, atractivo, su cara era muy jovial con dos grandes y redondos ojos de color café oscuro y su cabello muy negro.

Tomé la pizza y le invité a pasar, él me contestó que no podía, que prefería esperarme en la puerta. Yo insistí pero él se mantuvo fuera, entonces escuchamos la voz de Allan decir: "Antonio… pasa… no hay problema ven un rato aquí con nosotros". Los ojos de Antonio se abrieron aun más, y asomando un poco la cabeza pudo ver a Allan sentado en uno de los sillones, en ese momento una gran sonrisa se dibujó en su rostro dejando ver sus blancos y casi perfectos dientes, "con permiso" dijo, y pasó rápidamente para saludar a su amigo, en ese momento yo cerré la puerta.

Allan nos presentó para romper un poco el hielo, "él es mi pareja" le dijo, "la persona tan especial de quien te he hablado todo este tiempo", Antonio me estrechó su mano, y me miró con sus expresivos ojos, en los cuales pude notar algo de admiración por mí. Estuvimos charlando varios minutos de diferentes temas para ir ganando su confianza.

Luego abracé a Allan y le di un beso en la boca, Antonio bajó su mirada, un poco incómodo por la escena, entonces le dije: "es cierto que eres virgen y que te gustaría experimentar con un hombre", él dirigió su mirada hacia Allan, como reclamándole por lo que me había contado, Allan se sonrojó, entonces yo proseguí. "No tienes por que molestarte Antonio, todos tenemos nuestra primera vez, y por suerte para ti te encontraste con Allan quien es un buen amigo, y ahora puedes contar conmigo también". Con su mirada dirigida hacia la alfombra, dijo en voz muy baja con marcado acento mexicano "es cierto, soy virgen… pero no sé, siempre me han atraído mucho los hombres… pero nunca he tenido nada con ninguno" dijo levantando su voz, alzando su mirada como para convencerme que sus palabras eran verdad.

"Si quieres hoy puede ser tu primera vez" le dije mientras abrazaba a Allan, "nosotros estamos dispuestos a hacerte pasar un buen rato si estás de acuerdo", Allan se mantenía en silencio, yo creo que estaba tan nervioso como Antonio. Antonio volvió a ver a Allan como esperando su aprobación, este sonrió y dijo: "Yo también soy nuevo en esto Toñito, pero estoy seguro que al igual que a mí te va a gustar, y Sebas es un excelente maestro". Antonio se tomó sus manos y dijo: "Bueno amigos, estoy dispuesto".

Les confieso que nunca había estado en una situación como esta, esos dos hermosos jóvenes estaban bajo mis órdenes, dispuestos a obedecer en todo lo que yo les pidiera.
"Allan, ve y dale un buen beso a Antonio, uno como los que me das a mí, lleno de pasión" le dije; se puso de pie, se dirigió hacia Antonio, en ese momento el joven también se puso de pie, se miraron a los ojos, luego Antonio los cerró mientras Allan unía sus labios a los de él fundiéndose ambos en un apasionado beso. El simple hecho de verlos provocaba una gran erección en mí.

Luego yo me aproximé y los rodeé con mis brazos y acerqué mis labios a los suyos, nos besamos un buen rato, Antonio besaba muy bien, tenía unos labios carnosos que le mordía mientras lo besaba.

Me senté en el sofá y le dije a Antonio: "Toño, quítale la camisa a Allan y acaricia su pecho", al joven le temblaban las manos, comenzó a soltar los botones de la camisa de Allan y a dejar desnudo su delicioso pecho, las morenas manos de Antonio sobresalían en la blanca piel de Allan, mientras acariciaba el pecho y la espalda de su amigo quien se quedaba quieto dejándose explorar el cuerpo. "Ahora suéltale el cinturón y baja su pantalón" le dije, Antonio dudó por unos segundos pero sus ganas y deseos eran más fuertes, soltó el cinturón de Allan y bajó su pantalón, dejándolo únicamente en un pequeño calzoncillo blanco, la verga de este sobresalía ya que estaba muy templado, su cuerpo era precioso, blanco con vellos en su pecho, piernas y brazos, yo estaba sumamente excitado viéndolos obedecer mis órdenes.

"Ahora quítale los calcetines y bájale los calzoncillos y mira bien su verga, huevos y nalgas". Antonio, le quitó los calcetines, luego tomó a Allan por la cadera, y con sus dos manos le bajó los blancos calzoncillos dejando la verga de Allan al descubierto, ahí estaba su amigo completamente desnudo delante de él. Su picha era bien sabrosa y estaba totalmente erecta, con su inclinación hacia la derecha, las nalgas esculturalmente redondas y sus huevos apretaditos. Antonio lo miró, lo contempló, notándose en sus expresivos ojos el deseo de tocarlo.

"No lo toques todavía Antonio. Allan, ahora es tu turno, desnuda a tu amigo, empieza por donde tu quieras" le dije. Allan siguió el mismo orden que su amigo, yo me moría de ganas por ver el moreno cuerpo desnudo de Antonio, ya que tenía un atractivo especial.

Allan le quitó primero la camisa, el pecho de Antonio era excitante sus pezoncitos oscuros, los brazos fuertes con grandes venas repintadas en sus antebrazos, y un caminito de negro vello salía del ombligo hacia abajo. Allan lo acaricio y pellizco sus tetillas, se notaba más experimentado que su amigo y con sus caricias trataba de demostrarlo. De la verga de Allan se podían notar las primeras gotitas de lubricación que yo tomé con mis dedos y las llevé hasta mi boca.
Luego Allan soltó el botón del pantalón de su amigo, antes ya le había quitado sus zapatos y calcetines, Antonio llevaba un calzoncillo amarillo que combinaba muy bien con el color de su piel, me puse de pie para observarlo. Su pene se dibujaba un tanto pequeño recto como un clavo, tenía un muy buen culo.

Y di la orden a Allan: "Ahora… bájale el calzoncillo a Antonio para ver que tenemos ahí". Allan cumplió con mi orden, en efecto, la verga de Antonio era más pequeña que la nuestra, eso sí, derechita y gruesa, con su cabeza cubierta por piel, sus huevos grandes, y con vello muy negro alrededor de sus miembros. Las nalgas eran lisas, sin nada de vello, de un hermoso y tentador color caramelo.

"Allan, muéstrale a Antonio como se mama una picha, para que luego él te haga lo mismo", mientras obedecía, yo me fui quitando la ropa para que los tres pudiéramos estar completamente desnudos. Allan se puso de rodillas, y tomó la dura verga de Antonio con su mano izquierda, bajando el prepucio para dejar el glande al descubierto. Con la punta de su lengua, fue dibujando con saliva todo el contorno de la picha de Toño, este le contemplaba excitándose aún más, me puse de pie y me acerqué a ellos. Tomé la mano derecha de Antonio y le dije que frotara mi verga, él la agarró con fuerza, y mientras Allan metía su riel completamente en la boca, Toñito frotaba con la mano mi picha que destilaba gran cantidad de líquido pre seminal.

Allan ya era todo un mamador, le mamó la picha y los huevos, acariciaba sus nalgas y piernas. "Ya basta Allan, ahora es el turno de Toño; recuéstate en el sofá", así lo hizo, luego le dije a Antonio que mamara lo que quisiera de Allan, que le devolviera el placer que su amigo le había hecho sentir. Tomó el riel de Allan, era su primera mamada, nunca había tenido la picha de otro hombre tan cerca, y de un solo la metió en su boca, la metía y sacaba. "Hazlo despacio, Toño, saborea con tu lengua los huevos y toda la picha de Allan; y luego puedes mamar y mamar a tu antojo", le di esas instrucciones para que aprendiera a deleitarse en lo que estaba haciendo.

Poco a poco Toño fue aprendiendo, el gran favorecido era Allan, que estaba experimentando gran placer con ese joven principiante. Como Toño estaba de rodillas en la alfombra yo me acosté de espaldas metiendo mi cabeza entre las piernas de él y le comencé a mamar los huevos, luego con la punta de mi lengua empecé a explorar el culo de Antonio hasta encontrar su dulce agujerito, le pasaba toda mi lengua, sentía como lo apretaba, lo abría y cerraba, mientras le metía todo lo que podía mi lengua en su culo.

"Ponte de cuatro patas Allan, para que Antonio te mame el culo" dije, e inmediatamente Allan cambió de posición. "Abre con tus manos las nalgas de Allan, mira su rosado hoyito y mete la lengua en el, así como yo te lo estoy mamando a ti", le dije. Antonio era un buen estudiante, hacía todo como uno se lo pedía, Allan jadeaba del placer y se le escuchaba decir "que rico… ¡ayyyy! Antonio, que rico me mamas el culo, méteme la puntita de tu lengua, si… así… así… ¡que rico!".

Yo le mamaba el culo a Antonio, y Antonio se lo mamaba a Allan. Después de un rato, les dije: "Ahora es el turno de que me mamen a mí, hagan lo que deseen, tengan la libertad de pasar sus lenguas por cualquier parte que quieran probar", mis palabras salían impulsadas por la gran excitación que estaba viviendo en ese momento, nos fuimos a mi habitación y ahí me acosté en la cama. Antonio tomó mi verga y puso en práctica lo aprendido, pasaba la puntita de su lengua por mi picha y huevos, y luego metía la cabeza de mi verga en su boca que estaba llena de saliva combinándose así con mi lubricación, provocando gran placer.

Allan por su parte me besaba los labios, el cuello, las orejas; sus besos eran diferentes a los que le daba a Antonio, iban llenos de amor y agradecimiento, de pasión y deseo. Luego acarició mi pecho, pasando su lengua por mis tetillas, y estómago, hasta llegar a unir su boca con la de Antonio, mamándome ambos la picha al mismo tiempo. El placer era total, los tres estábamos disfrutando al máximo.

Aprovechando el momento le dije a Antonio: "Muy bien Toñito, ponte de cuatro patitas aquí en la cama… ahora te toca sentir la verga de Allan entrar en tu culo", Toño me volvió a ver y dijo: "No creo que eso me guste… la verdad me da miedo que me duela… dicen que duele mucho…", yo le contesté "sí duele Toño, pero solo al principio, vas a ver que te va a gustar… pregúntale a Allan y verás que es rico, ahora él disfruta cada cogida que yo le doy y ya no le duele (mientras tanto yo le guiñaba el ojo a Allan para que me siguiera el juego, porque les recuerdo que Allan era igualmente virgen de su culo).

No muy convencido Toñito se colocó de cuatro patas, yo puse crema en su hoyito, metiéndole el dedo suavemente, "Te gusta Toño?… verdad que se siente bien?..." le decía mientras ahora era Allan quien metía su dedo en el culo de Toño. "Si… se siente rico… ¡ahhhh! ¡Que rico se siente!" gemía Toño mientras Allan y yo le metíamos ahora nuestros dedos al mismo tiempo. Ya el culo de Toño estaba preparado para recibir la verga de Allan, le puse crema en todo su riel y le dije "Mi amor… este es el primer culo virgen que vas a disfrutar en tu vida… hazlo suave, con cariño".

Allan fue metiendo poco a poco su verga en el virginal culo de su amigo. "Duele… duele mucho…" decía Toño mientras sacaba la verga de Allan de su culo. "¡Ayyyy! Ya no quiero que me la meta… por favor… ya no más" casi era un ruego de Antonio para nosotros.

Dimos un tiempo prudencial, mientras tanto Allan y yo acariciábamos a Toño y le mamábamos su riel para que no perdiera la erección. "Muy bien Toño, vas a ver que ahora no te va a doler y vas a disfrutar el mayor de los placeres… no te estoy engañando… te va a gustar… simplemente concéntrate en el placer" le dije mientras lo colocaba una vez más de cuatro patas en la cama. Allan fue introduciendo su dura picha en el adolorido culo de Antonio, pero está vez entró con mayor facilidad. Toño se movía, suavemente, ya estaba empezando a disfrutar aquella verga en su culo. Allan la metía y sacaba lentamente, los gemidos y la acelerada respiración de Toño nos excitaba a ambos.

"Así es Toño, disfrútalo, verdad que no te mentía?... se siente bien… se siente rico… verdad?" le decía a Toño mientras lo besaba en su boca. "Si… es lo mejor que me ha pasado… métemela toda Allan… métela toda… ahhhh! Que rico… no pares… no pares… ¡ahhh!!" En ese momento, cuando Allan vio el placer que estaba disfrutando su amigo, me volvió a ver y me dijo: "Mi amor… Sebas… quiero sentir tu verga en mi culo… por favor mi amor… métemela para sentir el mismo placer que Toño está disfrutando", la verdad yo no me esperaba las palabras de Allan, pues se lo había pedido muchas veces y siempre se había negado. Pero ver a su amigo extasiado de placer fue el aliciente que ocupaba para pedirlo.

Le dije: "Tus deseos son órdenes, Allan, no saques tu verga del culo de Antonio…", puse un poco de lubricante en el culo de Allan, y mientras él se cogía a Toño, yo le metía mis dedos para dilatar su culo. Luego fui acercando la punta de mi verga a su rosado agujero y le dije: "Te va a doler mi amor, pero aguanta y espera el momento para experimentar el mayor de los placeres".

Poco a poco le fui metiendo mi verga a Allan, se la metí toda, hasta el fondo, mis huevos chocaban con sus redondas nalgas. Allan estaba tan excitado que casi no sintió dolor, exclamó unos pocos quejidos de dolor al principio que rápidamente se convirtieron en gemidos de placer total. "Mi amor que rico es tenerte dentro… de haberlo sabido antes te hubiera permitido penetrarme hace mucho", decía mientras jadeaba de agotamiento y placer.

Ahí estábamos los tres, Allan se cogía a Antonio y al mismo tiempo yo penetraba a Allan, ¡claro! yo deseaba que hubiera un cuarto metiéndomela a mí ya que me encanta que me penetren.
Luego cambiamos de posición, yo se la metía a Antonio que se encontraba boca arriba en la cama, mientras Allan se la mamaba. Después Allan se sentó en la picha de Antonio, y yo los besaba a ambos.

"Queremos metértela a ti Sebas" dijo Antonio ya sin ninguna pena. Fue como una invitación al paraíso, Allan se puso boca arriba en la cama, yo me senté en su verga y de un solo me tragué todo su riel, cabalgué a mi amante como un jinete experimentado, luego le dije a Antonio que se pusiera boca arriba también, saqué la verga de Allan, y me senté en la de Antonio montándolo, tragándome toda su verga con mi culo. Así nos turnamos por un rato, sentándonos cada uno en la verga del otro, disfrutando cada momento. El placer era total, nuestras vergas estaban que ya reventaban del placer.

Allan dijo: "Yo quiero que Sebas me llene el culo con su leche y que Antonio se riegue en mi cara", quisimos complacerlo, de todas maneras él fue el de la idea de esta reunión, quedó boca arriba, mientras yo me lo cogía, él ponía sus piernas en mis hombros, Antonio se la sobaba fuertemente colocando su picha en la cara de Allan, mientras este con su mano derecha le metía dos dedos en el culo, al mismo tiempo yo sobaba la dura verga de Allan.

No tuvimos que esperar mucho, el primero en venirse fue Antonio que llenó la cara de Allan de blanca y espesa leche, se vino por torrentes, le llenó la boca y el cuello, luego fue Allan que al sentir el semen de Antonio en su cara se regó también en gran cantidad, pringando todo su pecho y abdomen, llenando mis manos de su delicioso néctar, al ver a los dos muchachos venirse tan abundantemente, yo también eyaculé, con cuatro fuertes golpes en el culo de Allan impulsaba mi picha para que la leche inundara el ano de mi joven amante, sentía que nunca iba a terminar, grandes cantidades de semen salieron expulsadas con gran presión de mi. Los tres nos acariciábamos y besábamos, cayendo exhaustos en la cama.

Esa fue la única vez que estuvimos juntos los tres pero la disfrutamos como nunca, ya que a la semana siguiente Antonio tuvo que salir de regreso a su país con la promesa de que algún día regresaría. Pero lo mejor de todo fue que la experiencia vivida provocó que Allan y yo nos uniéramos aún más descubriendo nuevas formas de experimentar placer.
Pueden escribirme a mi correo.

Autor: Santi-tico ssmonkie7 (arroba) hotmail.com