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EL PADRE DE MI AMIGO Recorrí con mi lengua aquel miembro caliente y palpitante, empecé a chupárselo metiéndome primero el glande y luego el resto, de rato en rato también chupaba sus testículos
Hola amigos de, mi nombre es Pablo, soy de Arequipa, Perú y la historia que les
relataré a continuación es la más pura verdad, realmente sucedió, lo único falso
son los nombres.
Hace poco en la universidad nos dejaron un trabajo que hice con mi mejor amigo
que es de otra ciudad y vive solo en un departamento, que era donde nos
reuníamos para estudiar. Un día estábamos redactando parte del trabajo cuando se
abrió la puerta y entró una persona. "Te presento a mi papá", me dijo Javier (mi
amigo). El señor se llamaba Mario y dijo que Javier le había hablado de mí y
nuestro trabajo.
Mario era un hombre muy guapo. No parecía pasar de los 40 años, se veía muy
joven. Tenía un buen cuerpo y cuando se dio vuelta para ir a su cuarto ¡qué
trasero! "¡Más que tu papá parece tu hermano!", le dije a Javi y me respondió
que sus padres lo habían tenido a los 17 años, que nunca se casaron pero Mario
siempre había estado presente a lo largo de su vida. Ahora estaba de vacaciones
y por primera vez decidió pasarlas íntegramente con su hijo. Mi amigo tiene 20
años así que Mario apenas tenía 37 años.
Aquella noche me hice una paja tremenda pensando que Mario estaba en mi cama
cogiéndome mientras le acariciaba sus ricas nalgas. Javi me gustaba un montón,
desde que ingresamos a la universidad le eché el ojo, pero ya habían pasado 3
años y nada, así que amigos no más... y ahora aparecía su viejo que estaba el
doble de bueno.
En fin que terminamos el trabajo y nos dieron una buena nota así que Mario dijo
que había que celebrarlo y nos llevó a comer algo. En el restaurant nos sentamos
frente a frente y aunque las mesas eran pequeñas, yo juraba que todos los roces
de piernas que tuvimos fueron hechas a propósito por él, además que me apreció
notar ciertas miradas... debía ser mi loca imaginación.
Unos días después, un sábado fui al depa de Javi a pasar el rato pero al tocar
quien salió fue su papá, que estaba en bata de baño y con el pelo húmedo.
Pregunté por Javier y me dijo que había tenido que viajar de urgencia a su
ciudad porque tenía que tramitar unos papeles con su mamá o algo así. "Ah bueno,
entonces mejor me voy", dije pero Mario me detuvo por el brazo y me dijo si
podíamos conversar un poco, pero en un tono que me pareció quería decir otra
cosa... total que acepté por una mezcla de curiosidad, cortesía y excitación y
entré.
Nos sentamos, Mario en un sofá frente a mí. Como les dije, estaba en bata, la
cual estaba semi-abierta por arriba y podía ver un pecho velludo y marcado,
estaba muy bueno. Mario me preguntaba por cómo le iba a Javier en la universidad
y yo no tuve que mentirle porque es un buen estudiante, luego seguimos
conversando de otras cosas y para pena mía me dijo que sus vacaciones ya estaban
por acabar y en un par de días se iría.
Entonces sucedió algo de lo mejor. Mario cambió de posición en su sitio y al
hacerlo su bata se abrió de tal modo que ante mí quedó mostrando toda su
entrepierna, ¡y qué visión!... tenía el pene grande y un poco grueso, estaba
circuncidado y sus testículos eran gordos y velludos. Esta vista hizo que se me
parara al toque y mi turbación se hizo evidente. "¿Pasa algo Javier?", "No,
nada... es que... nada", le respondí, ¿qué podía decir? Mario sonreía y me veía
directo a los ojos. Había en su mirada un no sé qué que me hizo saber que el se
daba cuenta muy bien de lo que pasaba. Se puso de pie y yo también, mejor me
iba. Empezaba a balbucear una despedida pero Mario me puso una mano en el
hombro. "¿Sabes una cosa?, Javier desde pequeño ha tenido muchos amigos, pero
ninguno, ninguno tan guapo como tú".
Me quedé congelado. Estaba ahí parado sin saber qué hacer. Quería salir
corriendo pero a la vez quería quedarme, sentía miedo, no sé... Mario entonces
se acercó a mí, me tomó por la barbilla y suspirando un, "Sé que te gusto", me
besó.
Una ola de calidez recorrió todo mi cuerpo. Fue como un choque eléctrico que me
noqueó y cuando me di cuenta ya me tenía abrazado y me besaba con pasión. Sus
manos recorrían todo mi cuerpo deteniéndose siempre en mis nalgas. Yo estaba sin
voluntad pero finalmente reaccioné y empecé también a acariciarlo y logré
quitarle la bata, podía sentir su miembro duro rozando mi vientre a la vez que
acariciaba ese rico culo.
Empecé a besarlo por todas partes, le besé el cuello, los hombros, lamí ese
pecho velludo, sus tetillas que estaban erectas y luego seguí el camino de
vellos más y más abajo, hasta llegar a su verga erecta y húmeda. Al principio
recorrí con mi lengua aquel miembro caliente y palpitante y luego empecé a
chupárselo de a poquitos, metiéndome primero el glande y jugueteando con el y
luego el resto, y de rato en rato también chupaba sus testículos y hundí mi
nariz en su vello púbico... debo admitir que no era la primera vez que lo hacía
(se nota, ¿no?). Mario mientras tanto daba gemidos y acariciaba mi cabello.
Durante un buen rato estuve chupándole el pene cada vez más rápido hasta que
finalmente se vino con una buena cantidad de semen en mi boca. "Ahí van miles de
hermanitos de Javi", pensé divertido.
Mario se sentó en el sofá, exhausto. Yo me senté a su lado, entonces me besó,
metiéndome la lengua como buscando sobras de su semen y luego estuvo acariciando
mi cabeza. "Eso estuvo excelente", me dijo. Yo sonreí y le dije que estuvo muy
rico, jamás pensé que haría eso con el papá de mi mejor amigo... Por un momento
estuve expectante, esperando que reiniciara las caricias y llegáramos a algo
más, pero con desilusión me di cuanta que eso sería todo. Me levanté para irme y
esta vez Mario no me detuvo, solo me volvió a besar en la boca pero luego me
dijo que la próxima vez que viniera podríamos terminar lo empezado... "¿Por qué
no de una vez?", pensé, pero no dije nada.
Como me dijo, unos días después se fue. Javi y yo fuimos a despedirlo al
terminal de buses, claro que esta vez solo hubo abrazos y apretones de mano pero
cuando ya estaba arriba en el bus se asomó a la ventana y al verme me guiñó el
ojo... Cuando salíamos del terminal Javi preguntó, "¿Te cayó bien mi papá?",
"Sí, muy bien... muy, muy bien".
Ahora solo espero la próxima visita de Mario, espero que sea muy pronto, Javier
dice que tal vez venga para su cumpleaños que es en octubre. No se preocupen, si
pasa algo les cuento. Mientras tanto si quieren hacer algún comentario o
contarme una historia así, escríbanme a mi correo. Chau.
Autor: Pabsalcedito pabsalcedito (arroba) hotmail.com