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AL DESCUBRIR EL SEXO Me metió la verga en el culo, con mucho cuidado me la fue introduciendo hasta los huevos, la metió toda y empezó a meter y sacar hasta que echó en ese culito virgen un borbotón de leche
Esta historia es real, pero pasó hace mucho tiempo, no había Internet para
contarla.
Al descubrir el sexo, fue en un principio solo la masturbación, teniendo como
inspiración a mi madrastra Amelia, que era una morena con mucho salero, y fama
de puta, que disfrutaba de exhibirse desnuda a mis ojos, pero no tardé mucho en
descubrir el éxtasis de aprovechar las sensaciones anales para alcanzar orgasmos
fantásticos.
Así que aprovechaba la hora del baño diario para meterme en el trasero lo que
encontrara de forma cilíndrica untada con jabón mientras dejaba volar mi
imaginación en el par de tetas morenas de Amelia, que deseaba mamar y acariciar,
así como el trasero tan hermosa y bien formado que movía rítmicamente al caminar
hasta alcanzar un orgasmo que me paraba la respiración.
Por su trabajo de agente de ventas, mi padre se ausentaba regularmente de la
casa, y esos días para mí eran miel sobre hojuelas, Amelia disfrutaba que yo la
deseara y la admirara, al salir del baño, si estaba yo en el recibidor, dejaba
la puerta entreabierta (puerta que permanecía cerrada cuando estaba mi padre), y
desnuda empezaba el espectáculo de secarse, el pelo, mientras sus lindas tetas
se movían rítmicamente al igual que su trasero, después de hacerse un chongo
(rodete de cabello) con la toalla, seguía con otra toalla a secarse el cuerpo
con una cadencia que me ponía al cien, más que secarse parecía que acariciara el
cuerpo con la toalla, hasta llegar a ese par de pequeños pies morenos siempre
bien cuidados y con sus uñas pintadas de rojo infierno.
Luego sin volver la mirada cerraba la puerta. Yo corría al baño a masturbarme,
deseando tener ese lindo cuerpo a mi merced.
Por mucho tiempo nunca dijo nada ni mencionó nada, solo lo hacia y se notaba muy
relajada y feliz. En esa época Amelia se jubiló de su trabajo, tenia 45 años, y
empezó a viajar con mi padre, ocasión que aproveché para, en un principio, oler
su ropa para masturbarme. Y sentir el delicado contacto de esa tela suave sobre
mi piel.
En esa época tenia 18 años, y en una ocasión me dijeron que iban a viajar por
una semana, y me hicieron mil recomendaciones, al día siguiente era sábado y me
fui a un bar para embriagarme.
Al llegar a casa me bañé en el baño del cuarto de Amelia, me sequé como ella le
hacia y busqué ropa de ella para olerla, sentirla y masturbarme. ¿Y que se
sentirá la ropa puesta? - me pregunté. Y sin pensarlo dos veces busqué lo más
sexy que tuviera para ponérmela, encontré un bikini negro con un brassiere que
hacía juego, me los puse, y lo rellené, guardando muy bien mi herramienta hacia
atrás, luego seguí buscando y encontré un liguero negro también con un par de
medias, y disfruté mucho al podérmelos y tener esa sensación que la seda da en
el cuerpo, con su delicado contacto.
Amelia calzaba muy chico y no encontré zapatillas para la ocasión, pero no
obstante me senté en su tocador y me pinté lo mejor que pude la cara, ojos,
cejas, pestañas, y me coloqué una peluca de pelo negro lacio, me miré
críticamente al espejo y vi una mujer, si no hermosa si deseable, busqué entre
sus aretes hasta que encontré unos de presión que me puse para luego buscar un
collar que hiciera juego, lo que me puso al cien. Entre sus vestidos encontré
uno de tirante, de los que se atan en la nuca y me lo puse, rojo, sin mangas y
con abertura para enseñar la pierna al caminar.
Para esto yo estaba muy excitado y no me importó que alguien me viera a través
de las ventanas, de la sala y el comedor cuando salí del cuarto a buscar un
trago porque tenia la garganta seca. Incluso, como le habían dado los días
libres a la sirvienta, fui al cuarto de servicio, que estaba en la parte
posterior del patio, a buscar unas zapatillas, lo que encontré fueron unas
sandalias de medio tacón que me puse.
Con mi trago en la mano me puse a caminar dentro de la casa cuando de repente,
UPSJuan, un medio hermano de Amelia tocaba la puerta y riéndose me veía a través
del cristal de la puerta. Sin quedarme otra, ya descubierto, le abrí - y ahora
tú que onda?- me dijo -experimentando- contesté pero en sus ojos había un brillo
extraño entre sorna y deseo -invítame un trago para andar iguales, mismo que le
serví, y bebió de un sorbo, pero al darle la copa del segundo él tomó mi mano
entre la suya, lo vi a los ojos y me le acerqué lentamente, probando un rechazo
que nunca llegó, hasta que puse mis labios en los suyos y nos besamos como mucha
pasión y deseo, mientras que mi mano bajaba a su pantalón para liberar a un pito
hermoso grueso como de 16 cm., parado en toda su extensión.
Lo acaricié dejando ir mi mano a todo lo largo hacia arriba y hacia abajo, hasta
que su ritmo respiratorio se hizo rápido. Lo llevé a un sillón y lo senté para
ponerme de rodillas frente a él, mirándolo a los ojos poco a poco me fui
metiendo toda su verga en la boca hasta tragármela toda, para luego subir y
bajar a lo largo del tronco con mi boca, para llegar a la cabeza de la verga y
con la punta de la lengua lamerla, alrededor.
No se cuanto tiempo estuvimos así, pero de repente me tomó por la nuca y empezó
a eyacular abundantemente y por primera vez probé el sabor del hombre. Seguí
chupando hasta que me tragué toda su leche y su verga quedó limpia.
Me senté al lado de él, y al rato me dijo, llevando su mano hacia mi verga- a
ver como está esta cosita?, estaba bien parada yo estaba tan excitado como nunca
lo había estado, al grado que con el solo contacto de la mano casi me vengo,
pero me aguanté, mientras él me bajaba el bikini dejado libre mi arma mortal
parada al máximo, ahí mismo se agachó llevándosela a la boca y empezó a
succionarla, me sentí en el cielo, me volvía loco (ya me habían mamado la verga,
pero nunca un hombre), y llevé mi mano hacia su verga y noté que estaba
recuperada y le pedí, le imploré que me la metiera- con mucho cuidado porque vas
a ser el primero- .
Se recostó en el sofá y me subió arriba de él, se llevó mi verga a su boca y
siguió mamando mientras con sus dedos y su saliva lubricaba y preparaba mi
culito para su verga, me metió primero un dedo, luego dos y los jugaba dentro de
mi, me hacia sentir que perdía la razón, bajándome me ofreció la boca y nos
besamos intensamente luchando nuestras lenguas y compartiendo nuestra saliva,
luego me emboquilló la verga en el culo y poco a poco con mucho cuidado me la
fue introduciendo hasta llegar a los huevos.
Me la metió toda y luego empezó a meter y sacar, meter y sacar y fue el momento
en que no pude más, y sin tocarme para nada el pito me vine intensamente sobre
su pecho una y otra vez, mientras él siguió bombeando hasta que echó en ese
culito virgen un borbotón de leche.
Este fue el principio de una aventura con Juan, puse un depto de "soltera",
donde tenía todo lo que necesitaba para transformarme en una linda chica.
Pero paralela a esta aventura seguí viviendo en casa de mi padre disfrutando el
espectáculo que Amelia me daba...
Autor: David dagonza69 (arroba) yahoo.com.mx