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EN MI AUTO Fernando se fue sentando lentamente, hasta que toda mi verga estuvo dentro de su cálido culo. Su picha estaba empapada, yo se la agarraba con fuerza mientras se la sobaba
Uno de mis pasatiempos favoritos es conectarme a la red (Internet) y hacer
amigos. En ocasiones las conversaciones pueden tornarse un tanto "calientes", a
tal punto que uno termina masturbándose del otro lado del computador.
He tenido varias experiencias interesantes por medio de la Internet, recuerdo
por ejemplo la vez que Javier, un paisano pero de una provincia un tanto lejana,
seguía mis órdenes e iba obedeciendo todo lo que yo le pedía, él tenía cámara,
yo no. Por lo tanto podía observar todos sus movimientos, ha sido quizá una de
las experiencias más excitantes, ver como se introducía diferentes objetos de
forma fálica en su ano, manteniendo una permanente erección, hasta llegar al
momento culminante de verlo regarse en gran cantidad sin necesidad de
masturbarse.
Pero, hay una que nunca olvidaré en mi vida, yo estaba terminando mi día de
trabajo y se me ocurrió entrar un momento a chatear, de alguna manera que no
recuerdo me contacté con un joven de mi país, su nombre Fernando, según me dijo
tenía 18 años recién cumplidos y muchas ganas de hacer amigos, cuando me
preguntó la edad yo quise mentir, ya que pensé que si le decía mi verdadera edad
probablemente no querría nada conmigo. Pero al fin le dije que tenía 35 años, mi
verdadera edad.
Él se mostró muy interesado y así comenzamos a conversar, en ningún momento se
trató el tema de lo sexual, fue una conversación muy sana, madura creo yo; luego
de 45 minutos de estar chateando, él me pidió mi número de celular, así
intercambiamos nuestros números de teléfono para poder contactarnos al día
siguiente. Les confieso que a mí no me gusta, y no creo conveniente, estarme
acostando con cuanta persona conozco por medio de la red; pero no sé que me pasó
con Fernando, parecía ser un joven diferente, había algo en él que me inquietaba
a conocerlo.
Pasaron dos días y ninguno de los dos nos llamamos, al tercer día de haber
tenido ese primer contacto escuché el sonido de mi teléfono, atendí y era él, su
voz era muy varonil, aunque todavía sonaba como la de un muchachito. Me dijo que
estaba en la ciudad y que le gustaría verme, nos pusimos de acuerdo y nos
quedamos de ver en un parquecito. Yo salí de mi oficina y me dirigí ansiosamente
al lugar indicado.
Cuando llegué no había nadie, así es que lo llamé, me dijo que ya estaba a punto
de llegar, y fue en ese momento que lo pude ver, venía caminando hacia mí, mis
ojos no podían creer lo que miraban, era de mi estatura 1,72; morenito, cabello
rizado un poco largo, se dejaba una barbita corta solo en el mentón, vestía un
jeans azul desteñido, que se ajustaba sensualmente a su cuerpo, mostrando de
forma atrevida su maleta y sus tentadoras nalgas. Además vestía una camiseta
blanca, lo que resaltaba su color de piel, su sonrisa era angelical, y sus ojos
chispeaban pícaramente. Me presenté, le estreché la mano y nos sentamos en un
banquito del parque para conversar.
-Hola Fernando, la verdad me has dejado con la boca abierta, eres más lindo de
lo que yo me imaginaba.
-Pues yo pienso lo mismo, a mí siempre me han gustado los hombres mayores que
yo, y tú tienes algo que me vuelve loco.
-En serio, dime qué es.
-Pues eres bien velludo, tus brazos y tu pecho me encantan, además siempre me
han encantado los hombres de barba cerrada bien rasurada, así como tú.
Así pasamos conversando como media hora, luego lo invité a tomarnos un café, nos
montamos en mi auto y fuimos a un lugar que yo conocía donde podríamos seguir
conversando tranquilamente.
Los dos sentíamos gran atracción el uno por el otro, a eso de las seis de la
tarde, le dije que si quería lo podía llevar hasta su casa, Fernando contestó
que estaba bien.
De esa manera nos vimos durante un par de semanas, en las cuales ni siquiera un
roce se daba entre los dos, lo que hacía que la relación fuera aun más excitante
por la expectativa de la espera, cada día el deseo aumentaba, y nuestras
conversaciones iban tomando un rumbo más erótico.
Por fin llegó el día tan esperado, por lo menos para mí, ese sábado lo acompañé
a hacer varias compras en un Mall de su ciudad, luego fuimos al cine y a comer,
como ya era un poco tarde, le dije que mejor lo llevaba a su casa para que su
madre no se preocupara.
Fer vivía un tanto alejado, donde habían lugares muy oscuros, de repente me
pidió que virara el auto hacia la derecha, a un lugar secreto que él conocía,
donde podríamos besarnos sin ningún temor a ser descubiertos. Escuchar su
propuesta me excitó, complacientemente obedecí sus órdenes y estacioné mi auto
en un terreno baldío, deseaba con todas mis fuerzas sentir el sabor de sus
labios, probar su apetitosa y sensual boca.
Deslizamos los asientos del auto hacia atrás, luego lo comencé a besar
apasionadamente, nuestras lenguas se tocaban y jugaban en nuestras bocas, sus
labios eran carnosos, yo se los mordía, pasando mi lengua por todo su contorno,
lo había deseado durante tanto tiempo que debía de aprovechar la ocasión. Fer me
besaba el cuello, las orejas y barbilla, luego fue desabotonando mi camisa y
comenzó a acariciar mi pecho.
-Santiago, esto es lo que me encanta y me excita, tu pecho es perfecto, tus
pelitos me vuelven loco.
Yo por mi parte le quité la camiseta que llevaba, su pecho y tórax eran
preciosos, sumamente excitantes con un delicioso caminito de pelitos muy negros
que nacían desde su ombligo.
Pasé mi lengua por sus tetillas, Fer dejó salir un quejido de placer, sobre todo
cuando se las mordía suavemente. Se podría decir que exploré con mi lengua cada
rincón de su piel, mientras sus manos no dejaban de acariciarme.
Luego me obligó a acostarme, y fue soltando ágilmente mi cinturón, desabrochando
así mi pantalón, el cual bajó con sus dos manos; yo andaba un calzoncillo tipo
tanga de color vino, Fernando comenzó a acariciar mi pene y huevos, "es grande"
dijo, bajó suavemente mi ropa interior dejándome completamente desnudo en el
auto (Debo confesar, que era la primera vez que tenía sexo en un vehículo). Se
notaba que no era su primera vez, porque cada movimiento era de un experto,
comenzó a mamar mi picha la introducía casi toda en su boca, succionando y
pasando su lengua por mi glande. ¡Que delicia! Tuve que tener gran control para
no regarme en ese momento.
Con sus manos fue dirigiendo mi cuerpo para darme vuelta y quedar de pecho en el
asiento del auto, acarició mis velludas nalgas, las besó, luego las abrió con
sus manos dejando el hoyo de mi culo a su disposición, de repente sentí como su
lengua penetraba en mi ano, yo lubricaba montones, podía sentir en mi pecho mi
líquido pre seminal como empapaba el asiento del auto.
Fernando mamaba increíblemente mi culo, con mi mano tocaba su paquete, que por
el tacto podía sentir que era de buen tamaño, me moría de ganas de tenerlo en mi
boca. Me di la vuelta y ahora fui yo el que tomó el control de la situación, fui
desabrochando su pantalón mientras lo besaba, luego lo fui bajando al mismo
tiempo que besaba su estómago, llevaba un sensual bóxer de color azul, yo tocaba
aquel rico paquete, podía sentir la humedad en su ropa interior, por lo visto
lubricaba abundantemente.
Cuando bajé su ropa interior lo que me encontré me hizo la boca agua, su verga
era grande, un poco más que la mía, gruesa, con dos apretaditos huevos que metía
en mi boca una, otra y otra vez. El que yo mamara sus huevos era quizá una de
las cosas que más le excitaba. Su pene tenía una curvatura hacia la derecha, y
el prepucio cubría casi por completo la húmeda cabeza de su riel.
Introduje todo lo que pude su picha en mi boca, dándole una de las mamadas más
ricas que jamás había recibido, según me confesó después. Mi deseo era saborear
su leche en mi boca, pero todavía no era el momento.
Me acosté boca arriba, y le pedí que se sentara en mi cara, poniéndome su culo
en mi boca, lo cual hizo con gran agilidad, mi lengua podía saborear y juguetear
en aquel agujero, sus gemidos iban en aumento:
-Así papi… chupa mi culito, es todo tuyo… ¡ahhhhh! Mete tu lengüita, ¡que rico!
Así le fui llenando su culo de saliva, preparándolo para lo que vendría después.
Fernando tomó su mano y la llevó a su boca, llenándola de saliva que puso luego
en la punta de mi verga.
-Quiero que me la metas Santi, quiero sentir toda tu picha dentro de mí.
-Tu deseo son órdenes, en qué posición quieres que te la meta.
-Déjame a mí… quiero sentarme en ella… disfrutando cada centímetro de tu riel
mientras me vas penetrando… ahhhh!!!!
Fernando se fue sentando lentamente, hasta que toda mi verga estuvo dentro de su
cálido culo. Su picha estaba empapada, yo se la agarraba con fuerza mientras se
la sobaba, la sensación de sentir su líquido pre seminal en mi mano era
grandiosa. Fer cabalgaba sobre mí, sacaba y metía mi verga a su antojo,
moviéndose sensualmente, devorando con su culo mi riel.
En determinado momento llenó de saliva sus dedos, y los puso en mi culo,
metiendo primeramente uno, luego fueron dos los agradables habitantes que
residían en mi ano. Los metía y los sacaba, mientras se movía sobre mí. Sus
movimientos tanto de cadera como de sus manos tenían una armonía mágica. A tal
punto que ya no aguantaba mis ganas de eyacular, llenándole su culo con mí
leche.
-Riégate primero Santi, quiero sentirte, luego lo haré yo.
Quiero que inundes mi culo con tu leche, mientras yo te penetro con mis dedos.
El joven metía y sacaba mi verga de su culo, sus movimientos iban en aumento,
mientras al mismo tiempo no cesaba de perforar mi ano, ya no podía más, sentí
como una sensación de placer estremeció todo mi cuerpo, llegando hasta la misma
punta de mi verga, reventando un caudal de blanca y espesa leche dentro del culo
de Fernando.
-Que rico Santi!, puedo sentir tu tibia leche dentro de mí, pero no me saques tu
riel que ahora es mi turnoQuiero que me masturbes mientras me muevo, agarra con
tu mano mi verga y sóbala fuerte, siii… así… ahhhh!!!… que rico… ya casi me
riego...
Mientras sobaba su riel, Fernando acariciaba mi pecho, tragándose hasta la misma
raíz mi aun dura verga. De pronto, sentí como su culo se cerraba, apretando
deliciosamente mi picha, era como si me estuviera mamando con su ano mi verga.
La sensación era tan deliciosa y nueva para mí, que sentí deseos de eyacular
otra vez, algo que nunca me había pasado.
Fernando dio un fuerte quejido y se regó, la presión de su leche llegó hasta mi
cara, unas gotas cayeron en mi frente, otras directamente a mi boca, ¡que sabor
más delicioso!, todo mi pecho quedó empapado de su blanco semen, al mismo tiempo
yo me regaba por segunda vez dentro de él, ya no tan abundantemente, pero si una
buena cantidad, "ha sido uno de los mejores polvos que me he echado en mi vida",
le dije. Fernando sonrió y me besó, hice intentos de sacar mi pene de su culo,
pero dijo:
-A mi no me precisa, déjalo que salga solo, cuando el quiera.
Me besó tantas veces como quiso, hasta que mi flácido pene salió voluntariamente
de su húmedo ano.
Desde esa noche, mi auto se convirtió en nuestro lugar favorito para nuestros
encuentros sexuales, la edad no fue impedimento para desatar los deseos y
sentimientos más intensos que jamás hubiésemos vivido. Ese muchacho me enseñó lo
que es amar con pasión, por situaciones de la vida ya no estamos juntos, pero
conservamos el recuerdo y una linda amistad.
Pueden escribirme.
Autor: Santi-tico ssmonkie7 (arroba) hotmail.com