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PRIMERA VEZ DE MUCHAS Sentí como su pene iba entrando a través de mi culito apretadito. De manera muy suave entraba y salía, y poco a poco, el dolor se fue convirtiendo en placer

 

 

Par empezar quiero primero describirme, para después proceder a contarles como fue que perdí mi virginidad, y como empezó un idilio de sexo y pasión que aun no ha terminado.

Cuando tuve mi primera experiencia homosexual, tenia 23 años, soy un tipo atlético, mido 1.70 mts, tengo unas excelentes piernas, y en términos generales estoy bueno. En aquella época, acababa de salir de la universidad, y había empezado atrabajar en un lejano pueblo del sur de Colombia.

Comencé a vivir solo, en edificio de apartamentos, yo viví en el segundo piso al pie de las escaleras; poco después de estar viviendo allí, se mudo al tercer piso un tío que estaba muy bueno, media 1.78 mts, era blanco, con ojos negros, tenia un trasero que me ponía a volar.

Cuando se mudo yo no le podía ni hablar, pero si me subía a verlo por su ventana, desde donde lo veía dormir y hasta que una noche al rendigiearlo lo vi. Como se masturbaba, fue los máximo, a medida que él lo hacia, yo también lo hacia. Además me le robaba la ropa interior para masturbarme con ella.

Desde ese momento me dispuse a conquistarlo y a hacerlo mío. Como para él llegar a su apartamento, primero debía pasar por mi ventana, entonces recogí mi cortina, y dormía desnudo en mi habitación, y cuando sabia que él estaba me quedaba en ropa interior.

Al poco tiempo nos prendamos y comenzamos saludarnos. Un día me le acerqué a su habitación, vestía una pantaloneta muy apretada, una camiseta ajustada y no tenia ropa interior, y comenzamos a hablar, no se que pero bobadas, yo haciéndome el tonto me le recosté a su lado, y me hice el dormido, él entonces comenzó a tocarme, de inmediato yo me le abalancé y lo besé, a lo que él me respondió.

De inmediato le mandé la mano a su pene y se lo sentía duro como una roca, él me metió la mano en la pantaloneta y me tocaba mis nalgas, nos comenzamos a desvestir el uno al otro, cuando ya estábamos completamente desnudos, él me llevó a la cama y me puso a mamárselo, y yo se lo mamaba, era un sabor excelente, me sentía en la gloria, cuando pasó algo que me llevó al limite.

Él me acostó y me puso su pene en mi boca, para que yo se lo siguiera mamando. Y comenzó a mamar mi pene, yo no podía de lo excitado que estaba, también me mordía las piernas y la entrepierna, se notaba que tenia una gran experiencia, después sin pensarlo dos veces se me subió encima, y yo le dije que era virgen y él entonces me dijo que no me preocupara, que me lo haría con suavidad.

Y me subió el trasero hasta que yo quedara en cuatro, puso por debajo de mí unas almohadas donde mis caderas quedaran reposadas, yo me estaba preparando para el dolor, pues sabia que eso iba doler. Y lo que hizo fue que me empezó lamer el culito, yo no podía contenerme de lo excitado que estaba, sentía como su lengua tibia como subia y bajaba y daba vueltas alrededor de mi culito.

Cuando yo creía que la dicha no podía ser mayor, sentí que sacaba un preservativo de debajo de la cama, y sin quedarme la lengua de mi culo yo vi. Cuando se puso el condón en ese pene de aproximadamente 15 cm. y a demás mucho más grueso que el mío. Inmediatamente su lengua comenzó subir por mi espalda hasta llegar a mi oreja, donde su lengua comenzó a ser lo mismo que estaba haciendo en mi trasero.

Cuando me dijo relájate, sus manos se pusieron en mis nalgas y las separaron, y de una manera muy suave, pero con mucho dolor, sentí como su pene iba entrando a través de mi culito apretadito. De manera muy suave entraba y salía, y poco a poco, el dolor se fue convirtiendo en placer.

Mientras él tenia su pene en mi trasero y lo meneaba adentro, su mano me tocaba mi pene y me lo masturbaba, cuando él mi dijo. Me voy a venir, comenzó a masturbarme más seguido, y cuando yo iba a terminar, él aumentó el ritmo y lo metió con más fuerza y de un fuerte gemido, terminamos los dos juntos.

Después de esto comencé a frecuentarlo en su habitación casi todas las noches, y casi siempre teníamos sexo; pero nunca voy a olvidar como fue que perdí mi virginidad.

Autor: Edisson