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UNIFORMES 8 |
PUEDES, PERO NO DEBES DEMANDAR Sentí la verga del joven me llegaba hasta el fondo, sus testículos chocaban contra mis nalgas, descubrí que el sentirme sometido por otro macho, me producía un placer que jamás había experimentado
Eso fue lo que le dije a un conocido mío, luego que este me narró una
espeluznante experiencia, que recientemente pasó durante sus vacaciones. Pero
para que tengan una mejor idea de su situación, les diré que Guillermo, (por
darle un nombre que no sea el de él), es médico especialista, (de esos que
prácticamente ahí que tener una excelente línea de crédito para ser admitido a
la consulta, por lo caro que cobra), soltero, el cual tiene entre sus pasa
tiempo el adquirir autos deportivos costosos, y correr en ellos a la menor
oportunidad. Pero para que tengan una mejor idea de sus situación, procuraré que
sean sus propias palabras las que les relaten, lo que le sucedió en sus
vacaciones.
Hacía menos de un mes, que adquirí un Porche Boxster, último modelo de color
plateado. Me encontraba preparándome para salir de vacaciones fuera del país,
cuando el esposo de mi hermana me invitó a pasar unos días a su hacienda.
Realmente no es por nada, pero no soy de las personas que adoren pasar mucho
tiempo en contacto con la naturaleza, pero tratándose de mi cuñado, al cual
tengo en alta estima, acepté pasar par de días antes de tomar mi vuelo para el
estado de Indiana, para ir a presenciar las carreras de las 500 millas de
Indianápolis.
Como soy de los que vuela bajito cuando manejo, en múltiples ocasiones me han
detenido por exceso de velocidad, y por lo general me salgo del problema
diciendo que tengo una emergencia medica la cual voy atender en esos momentos,
de hecho tanto en mi consultorio como en las distintas clínicas que atiendo
pacientes, las enfermeras tienen orden mía, de que si alguien llama preguntando,
si tengo alguna emergencia digan que si.
Resulta que cuando viajaba rumbo a la hacienda de mi cuñado, pasé a muy alta
velocidad por un pequeño poblado, cuando me di cuenta vi por el espejo
retrovisor a una auto patrulla que aparentemente me venía siguiendo, como no me
encontraba con animo de estar dándole explicaciones a un policía de caminos, de
la razón para estar corriendo a tal velocidad, decidí acelerar al máximo mi
máquina, cuando vi el odómetro creo que mi auto corría a unos 250 kilómetros por
hora en una corta recta que se me presentó.
Esa noche llegué a casa de mi hermana y su cuñado, la pasé de lo mejor y cuando
el domingo en la noche, decidí regresar a la ciudad, mi cuñado me regaló un par
de galones de aguardiente que él mismo prepara para su consumo y el de sus
amistades, dichos galones los guardé en el baúl del auto, y volví a tomar
carretera como normalmente lo hago, volando bajito.
Me estaba acercando al pueblo donde la patrulla trató de darme alcance, cuando
al doblar en una curva apareció un vehículo atravesado en medio de la carretera,
de no ser por mis excelentes reflejos y la buena fabricación de mi auto de
seguro hubiera chocado. Cuando logré detenerme, a los pocos segundos me vi
rodeado por dos policías que me apuntaban con unos viejos revólveres calibre 38.
de seis tiros cada uno, al principio me dio algo de gracia, pero al ver sus
rostros mal encarados, decidí no buscarme más problemas y tratar de convencerlos
de que me encontraba en una emergencia.
Apenas bajé de mi auto me colocaron en posición de cateo, eso quiere decir con
mis manos en la cabeza, mis piernas abiertas, y apoyado ligeramente contra mi
auto, yo traté de decirles que me encontraba en una emergencia, pero el mayor de
ellos me ordenó callar, advirtiéndome que de hablar nuevamente sin que él o su
compañero me preguntasen algo la pasaría mal, por lo que decidí guardar
silencio, al fin si perdía el viaje del lunes en la mañana había otro vuelo en
la noche.
Tras revisar mi documentación y la del auto, el más viejo comenzó a catearme,
mientras su compañero hablaba por radio con quien sabe quien. Sus toscas manos
comenzaron a palpar mis piernas desde mis tobillos para arriba, cuando llegaron
a la altura de mis muslos, el viejo se detuvo por un momento en el área de mis
nalgas escudriñándolas a conciencia, yo permanecí en silencio, pero algo molesto
por tan ruin trato para mi persona, pero a la vez descubriendo un inmenso
placer, al sentir como ese agente de autoridad me toqueteaba mis nalgas.
El viejo continuó con su cateo, y desde luego no consiguió nada, pero cuando
revisaron el auto localizaron los dos galones de aguardiente que mi cuñado me
había regalado, luego de lo cual me ordenaron que con el policía viejo a mi lado
debía seguir a la patrulla, cuando nos acercábamos al pueblo, la patrulla tomó
por un camino de tierra que se alejaba a simple vista de la carretera, cuando le
pregunté al agente a donde nos dirigíamos me comentó que ese era un atajo al
cuartel de la policía del pueblo, mientras yo mentalmente organizaba mis
pensamientos para ver a cual de tantos abogados que conozco llamaba, cuando me
diesen la oportunidad para ello.
Tras rodar por unos minutos, la patrulla se detuvo antes una vieja casa
aparentemente abandonada, y me dieron orden de descender del auto, los agentes
conversaban entre si viéndome y de vez en cuando sonriéndose. Pasado un corto
tiempo ellos dos se me acercaron y me dieron orden de asumir nuevamente la
posición de cateo, la cual tomé obedientemente de inmediato, uno de ellos
nuevamente comenzó a catearme, pero dirigiéndose directamente a mis nalgas, yo
permanecí en silencio, mientras sentía sus dedos casi escudriñando mi hueco, a
los pocos momentos dejó de tocarme y nuevamente los dos agentes hablaron en
secreto entre ellos, al regresar donde yo me encontraba en la posición en que me
habían dejado, escuche al más joven darme la orden de que me quitase la ropa, yo
pensé protestar pero decidí acatar la orden, ya que en medio de ello sentía una
especie de placer morboso, al sentirme sometido por otra persona sin mi
consentimiento.
Sin decir una palabra, me incorporé y comencé a soltar los botones de mi camisa
de seda estampada estilo hawaiano, fue cuando el joven de los policías, sacó de
mi auto los dos galones de aguardiente que mi cuñado me había regalado. El
comentario que le escuché, fue preguntándole a su compañero, si podía probar la
evidencia para estar seguro de que se trataba de ron clandestino y no de alcohol
de los que venden en la farmacia, el mayor sonriéndose le dijo que lo probase
hasta estar seguro de que era lo que había en las botellas, yo mientras tanto ya
me había quitado mi camisa para luego colocarla sobre el techo de mi auto bien
doblada.
Me dispuse a soltarme la correa de mi pantalón, para luego de sacar mis pies de
los zapatos, comenzar a bajarme los pantalones frente a los policías que ya se
habían dado unos cuantos tragos de ese ron clandestino, cuando termine de
quitármelos, los doble y coloqué al lado de mi camisa, quedando en mis slip de
seda, fue cuando al verme de espalda el más viejo, lo escuché comentar al otro,
que yo tenía un culo lindo, y acercándose a mi me ordenó nuevamente asumir la
posición de cateo, lo primero que hizo fue registrar mis ropas, para luego
tirarlas al suelo en un charco de agua, al lado de la rueda delantera de mi
auto.
Yo permanecí en silencio, y de inmediato volví a sentir sus dedos dentro de mis
nalgas, por sobre la tela de mi slip, creo que de manera involuntaria levanté
más mis nalgas, fue cuando ese policía se dirigió al otro comentándole, lo linda
y suave que eran mis pantis, al escucharlo se me puso la cara roja de vergüenza,
quise explicarle que eso era ropa interior masculina, pero no me atreví a decir
palabra, ellos dos se reían a mandibular batiente al tiempo que se daban otro
trago de ron, yo permanecía de espalda a ellos dos, con mis piernas abiertas de
par en par, mi torso inclinado sobre mi auto y mis brazos abiertos al igual que
mis piernas, debido a la alta hora de la noche hacía frío.
El viejo aparentemente se terminaba de dar otro trago, cuando le preguntó a su
compañero que desde cuando no ............... aparentemente le debió realizar
alguna seña, ya que él otro guardia respondió que desde hacía unas cuantas
semanas, ya que su mujer se encontraba en la llamada cuarentena después de haber
parido a su cuarto hijo. Al escuchar su respuesta, el viejo policía se le acercó
y le dijo algo a su oído, yo los podía ver parcialmente, ya que sus imágenes se
reflejaban en parte de uno de las ventanas de mi auto. Al parecer se pusieron de
acuerdo en cuanto ha algo y nuevamente se dirigieron a mi, ordenándome que me
terminase de quitar las pantaletas esas que yo tenía puestas, pensé en ese
momento aclarar su error en cuanto mi ropa interior, pero nuevamente más que por
temor que por otra cosa decidí permanecer en silencio.
Sin titubear ni un instante, me desprendí de mi slip de seda, quedándome parado
de frente a ellos con mis manos ocultando mi verga, la cual no se por que razón
comenzó a ponérseme dura entre mis manos, mi rostro miraba fijamente el suelo, y
sentía como un cosquilleo dentro de mi al estar en esa facha ante dos perfectos
desconocidos, en esos momentos el viejo pensó y no lo culpo de que yo trataba de
ocultar algo, lo cual en parte era cierto, por lo que con la punta de su macana
me golpeó ligeramente mis manos preguntándome que ocultaba, yo todo temeroso
retiré mis manos de sobre mi pene y ellos pudieron apreciar en ese momento una
relampagueante erección que me produjo más vergüenza que satisfacción, ellos se
vieron mutuamente y comenzaron a reír de nuevo, y como por arte de magia mi pene
regresó a su estado original, en ese momento se dieron cuenta que en mi área
genital así como en el resto de mi cuerpo no detento ningún tipo de vello, la
razón es sencilla.
No soy lampiño natural es decir ahora soy o me veo como un lampiño, pero no lo
soy de manera natural, ya que cuando estaba en la universidad pertenecía al
equipo de natación, y por recomendación de mi entrenador me sometí a un
tratamiento para depilarme todo el cuerpo, luego continué practicando bicicleta
y seguí con la costumbre de depilarme, actualmente en raras ocasiones paseo en
bicicleta o practico natación, pero me acostumbre a depilarme todo mi cuerpo
cosa que hago siempre.
Nuevamente entre risas y malas palabras me volvieron a ordenar que me pusiera en
la posición de cateo, el más joven me separó las piernas más de lo que yo las
tenía separadas, y con sus manos comenzó supuestamente a catearme, inició su
trabajo por mis tobillos, pero rápidamente sus manos llegaron a mi culo, donde
se detuvieron por un largo rato mientras él se daba otro trago de ron,
directamente del galón. A pesar de que hacía un frío que calaba hasta los
huesos, y de que la niebla de la noche comenzaba a descender, desde el momento
en que él me tocó las nalgas con sus manos comencé a sentir un calor por todo mi
cuerpo desnudo.
Nuevamente de forma inconsciente levanté algo mis nalgas y en ese momento sentí
una ardiente nalgada sobre mi glúteo izquierdo, para mi fue una sorpresa no lo
esperaba y solté un agudo grito mezcla de placer y dolor, si la nalgada me
sorprendió, más me sorprendió mi reacción ante la misma, mi voz es gruesa o por
lo menos lo era antes de esos momentos, pero el grito que dí fue agudo y largo
asemejándose más a un suspiro de placer que a otra cosa, mi nalga debió quedar
marcada ya que a pesar de yo mismo sobarme me continuaba ardiendo.
Ellos se vieron nuevamente y se comenzaron a sacar sus vergas, en eso momentos
yo me encontraba sumamente nervioso, sentía mi corazón palpitar fuerte dentro de
mi pecho, y creo que hasta me encontraba sudando. Fue cuando el policía más
viejo se me acercó y tomándome por la nuca me hizo inclinarme hasta que su verga
quedó frente a mi boca, me encontraba sumamente ansioso por lo que fácilmente
podía prever me sucedería en breves instantes, su verga no se encontraba erecta,
si algo morcillona pero no erecta, cerrando mis ojos y sin decir palabra u
oponerme a ello, introduje el miembro de ese otro hombre dentro de mi boca, y me
di a la tarea de mamárselo.
Mientras que en ese mismo instante sentí algo caliente y duro hurgando
nuevamente dentro de mis nalgas, hasta que su glande dio con mi esfínter, él se
había puesto algo de saliva sobre la cabeza de su pene, lo que me imagino sirvió
para que su glande en cosa de segundos, se ubicase parcialmente dentro de mi
ano, en esos momentos me colocó sus dos manos sobre mis caderas y tomándolas
como punto de apoyo me dio un jalón hacía él haciendo que su verga me penetrase
por completo, el grito que di se debió escuchar a bastantes metros a la redonda
de la casa, eso a pesar de tener la boca completamente llena, del tiro casi me
ahogo, además temí que pudiese mordérsela al viejo en esos momentos, ya que la
tenía completamente erecta dentro de mi boca.
Sentí como la verga del joven me llegaba hasta el fondo, sus testículos chocaban
contra mis nalgas una y otra vez. Yo jamás en mi vida había mantenido ningún
tipo de relación homosexual, y ni tan siquiera me llamaba la atención el cuerpo
de otros hombres, pero en esos momentos descubrí que el sentirme sometido por
otro macho, me producía un placer que jamás había experimentado hasta esos
momentos, sus manos colocadas sobre mis caderas jalándome hacía él, era algo
para mi desconocido hasta esos momentos, realmente no era que fuera un tipo
joven, por que en realidad hasta mal parecido era, lo que me estaba subyugando
era el ser sometido en contra de mi voluntad, como lo había hecho el viejo al
meter su verga dentro de mi boca, y hacer que se la mamase constantemente.
El joven comenzó a insultarme diciéndome, de maricón y putita para abajo, me
preguntaba una y otra vez si me gustaba que él me diera por el culo, a lo que yo
tan solo me limitaba a mover mi cabeza de forma afirmativa con la verga del
viejo dentro de mi boca. El viejo por su parte mientras yo se lo mamaba, le
decía a su compañero que desde el momento en que me vio supo que yo era una
loca. Eso me hacía sentir vergüenza, pero cosa rara, lo estaba disfrutando.
Mis dos manos se encontraban agarradas a la verga del viejo como si en ello me
fuera la vida, en ocasiones levantaba mi vista y observaba su feo rostro
reflejando bastante satisfacción, lo que no se por que me hacía sentir de lo
mejor. En cierto momento me di cuenta que me encontraba culeando, quiero decir
moviendo mis caderas, y mi pene lo sentía bien erecto.
El policía más joven, pegó su cuerpo al mío sentí su pecho contra mi espalda,
con su boca me comenzó a mordisquear mi nuca, haciendo que mi sensación de
placer aumentase más y más aun. En esos momentos el viejo se comenzó a venir
dentro de mi boca, creo que no lo pensé y me di a la tarea de comenzar a tragar
completamente su producto, cuando pude saboreé cada gota del chorro de su semen
que dentro de mi boca quedaba, hasta que él sacó su verga aun chorreando semen.
El joven como que le entro un segundo aire, ya que comenzó a metérmelo y sacarlo
con mayor fuerza, hasta que se vino dentro de mi, mientras yo me venía sin tan
siquiera tocármelo de lo excitado que me encontraba.
Al ellos terminar me ordenaron que me quedase de pie al lado de mi auto, yo
comencé a recoger mi ropa cuando el viejo me la tiró de las manos, diciéndome,
que va nena, ahora me toca a mi metértelo por el culo así que muévete para
dentro de la casa y lávate ese culo, que no quiero que se me embarre con la
leche de mi compañero. Dándome un empujón me llevó dentro de la vieja casa de
madera, en efecto en lo que en un tiempo debió ser la cocina había un surtidor
en lo que era el lavaplatos, me lo señaló con su boca y me vi en la necesidad de
treparme para poder usar el agua que al abrir la llave salía con bastante
fuerza, prácticamente tuve que contorsionar mi cuerpo para que la boca del tubo
por donde salía el agua me llegase justo a donde era necesario, para luego
expulsar el resto del semen que el policía joven había depositado dentro de mi.
Al terminar me bajé y nuevamente el viejo me llevó para afuera ordenándome que
me tendiese en el suelo boca arriba, parte de mi espalda se mojo y ensució en el
charco donde habían arrojado mi ropa, al estar tendido en el suelo el viejo me
ordenó que levantase mis piernas hasta que mi culo quedó a su entera
disposición, en esos momentos ya él se había masturbado algo y su morcillona
verga había vuelto a tonificarse, sentí como escupió sobre mi esfínter y luego
sentí la caliente cabeza de su verga contra mis nalgas.
Esa penetración fue por mucho menos dolorosa que la primera, pero no por eso la
disfruté menos, sus insultos hacía mi fueron algo especial, y cada vez que me
decía algo yo sentía tremenda alegría, y movía mis nalgas con mayor fuerza. Ese
encuentro duró más tiempo que el primero, y a pesar de embarrarme toda mi
espalda y de insultarme un sin numero de veces, sentí gran placer al estar
sometido ante ese hombre, su verga entraba y salía de mi culo, yo en ocasiones
levantaba mi cabeza y podía ver con lujo de detalles como esa verga entraba y
salía de mi cuerpo.
Finalmente el viejo se vino dentro de mi, tras lo cual se levantó y entró a la
casa, supongo que para lavar su verga, yo mientras tanto permanecí en el suelo
mirando el cielo estrellado y las nubes que parcialmente lo cubrían, de momento
sentí que prendían la patrulla ellos se marcharon dejándome tirado y denudo en
el suelo, pero tremendamente satisfecho de placer, luego me levanté y como pude
me asee, me vestí y me dirigí a mi casa.
Mi viaje a Indiana lo suspendí, me puse ha explorar mi nueva inclinación sexual,
y descubrí que no soy del tipo que busca machos, eso hasta puedo decir que me
asquea, para mi lo que funciona es que se me trate con dureza, que se me veje y
hasta que me lastimen, pero que sobre todo me lo metan. Cada vez que deseo
mantener algún tipo de relación me monto en mi auto y me dirijo a pasear por los
campos, a cierta velocidad hasta que un agente del orden público me detiene, y
soy victima de la brutalidad policíaca. Lo de la demanda, ya no pienso en ella,
creo que disfruto más de esta manera.
Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com