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MI PROFESOR DE BALLET Él me penetraba y Ángel seguía masturbándome. No pude resistir y comencé a eyacular. Michael me dijo que si podía hacerlo dentro de mi y le dije que si. Los dos gimiendo de placer
La historia que voy a contarles es verídica. Desde niño he estado vinculado al
mundo del baile, sobre todo, del ballet clásico.
Un día, después de un ensayo, me dispuse a cambiarme de ropa para irme a casa.
El profesor de baile siempre me llevaba a mi hogar. Ese día, por diversas
razones, la mayoría de los estudiantes no fueron al ensayo. En un abrir y cerrar
de ojos mi profesor y yo quedamos solos en el estudio de baile. Me estaba
quitando las zapatillas para luego quitarme el "tight" o lycra que utilizamos
los bailarines de ballet.
Cuando me percato de que mi profesor, un hombre de 35 años me estaba mirando de
una manera muy rara e intimidante. Le pregunté qué le sucedía y me respondió al
tiempo que se acercaba y ponía su mano en mi muslo izquierdo, que le gustaba
mucho como yo me veía en traje de baile. Que se notaba que tenía un buen "bulto"
refiriéndose a que el tamaño de mis genitales se notaban.
Todo el que haya visto a un bailarín de ballet sabe que es imposible disimular
los genitales porque el traje de baile es ajustado. Cuando le escuché me quedé
paralizado, no sabía como reaccionar, era la primera vez que estaba en una
situación así. Yo sentía demasiado respeto hacia él y sentía que no podía
ofenderle.
Como me quedé paralizado, él continuó acariciando mi muslo y no puedo negar que
el roce por encima del lycra es algo que excita mucho. Yo comencé a temblar creo
que del miedo o la ansiedad. Él continuó acariciando mi muslo y se colocó detrás
de mi. Ambos estábamos de pie. Yo comencé a sentir que mi pene se me ponía
erecto. Era inevitable ya la erección. Fue entonces cuando le pedí que por favor
me dejara, pero él me dijo solo quiero tocar tu "huevo" refiriéndose a mi pene y
testículos. Yo le insistí que me sentía mal, que me sentía nervioso. Él lo
notaba porque yo estaba literalmente temblando.
En ese mismo instante subió su mano izquierda hasta mis genitales. Como dije ya,
el roce, cuando se tiene el tipo de ropa que estaba usando, hace que el tacto
excite más. Comenzó a acariciar mis testículos como queriendo definir el tamaño
de los mismos. Mi pene estaba erecto pero hacia arriba, poco a poco fue subiendo
su mano hasta llegar al tronco de mi pene. Yo estoy circuncidado y cuando tengo
erección se nota el glande claramente a través del lycra. Él agarró mi pene y lo
apretaba. Mientras me hablaba al oído.
Yo no sabía qué hacer, por un lado me sentía avergonzado pero al mismo tiempo
sentía una excitación enorme, pues nunca antes nadie me había tocado en mi parte
íntima. Él me decía que le gustaba mucho mi guevo, que mis testículos y mi pene
era mucho más grande que los genitales de él y que se notaba que mis genitales
eran mas grandes que el resto de mis demás compañeros de baile.
Quería que le dijera cuanto medía mi pene erecto, cosa que yo no sabía porque
nunca me había medido el pene. Ya sé que son 7 pulgadas. Y a juzgar por lo que
vi en él, creo que media unas cinco pulgadas. Yo le pedí que me dejara de tocar
porque me sentía incómodo, pero él no dejó de hacerlo. Yo veía a través del
traje, que era color blanco, que estaba lubricando y que ya había manchado el
mismo. Él continuó acariciando mi pene y mis testículos hasta que finalmente
eyaculé a borbotones.
Era tanto el placer que sentía que comencé a gemir pero a gritos cada vez que
salía un chorro de mi leche. Nunca antes había eyaculado tanta cantidad. Me
retorcía involuntariamente. Tuve que agarrarme del brazo fundamentalmente por
dos razones: sentía que no podía mantenerme en pie, y debía buscar un apoyo para
mi cuerpo, pero al mismo tiempo quería detener su mano porque sus caricias en
mis genitales seguían y ya no resistía más estimulación. Era como una mezcla de
dolor y placer. Pero no puede hacerlo. Finalmente dejé de eyacular y tuve que
arrodillarme en el suelo para poder sentir un poco de alivio. Él comenzó a
masturbarse hasta que finalmente eyaculó arrodillado al lado mío.
Ahí fue cuando vi sus genitales y me percaté que sí los tenía más pequeños que
los míos. Ya cuando mi profesor había terminado de eyacular, agarró mi cara con
sus dos manos y lloroso me pidió perdón por lo que había hecho. Yo no pude
resistir más y comencé a llorar también. Estuvimos un buen rato hasta que
finalmente nos fuimos a bañar. Me llevó a mi casa.
Por el camino me hizo prometerle que no iba a decir nada y se llevó el traje de
baile que yo había utilizado para lavarlo en su casa. Esa noche no pude dormir.
Sentía en mi miles de dudas, preguntas, por momentos me sentía mal y de momento
me sorprendía a mi mismo excitado con la experiencia que había tenido.
Estaba totalmente confundido y realmente no sabía si deseaba tener otra
experiencia igual. Bueno, me quedé sin decir nada a nadie. Continuaron los
ensayos de baile como de costumbre. El profesor me trataba como siempre. No
notaba en él ningún intento de hacer nada nuevamente conmigo. Inclusive varias
veces nos quedamos solos en el salón y fuimos a las duchas a bañarnos y no
sucedió nada. Pero un buen día, dejó a cargo del grupo a un muchacho llamado
Michael, que tenía 19 años porque el profesor tenía que salir. Al finalizar las
prácticas nos quedamos Michael, Ángel y yo. Ángel tenía mi edad, dieciocho años,
mucho más bajo que yo. Ellos eran muy buenos amigos. Yo solamente era un
conocido más y realmente ellos no eran mis amigos.
Tampoco eran enemigos. Pues nada, estábamos los tres desvistiéndonos. Ya Ángel
estaba totalmente desnudo y entre broma y broma con Michael, comenzó a tocarse
el pene hasta que tuvo una erección. Le decía a Michael que si le gustaba su
pene. Mediría como unas siete pulgadas y media y estaba sin circuncidar. Era muy
rubio y sus bellos genitales eran también rubios.
Tenía los testículos pequeñitos pero el pene enorme para su estatura. Intentó
quitarle a Michael el lycra y me pidió ayuda. Yo me puse de pie para ayudarlo
pero ellos se percataron que yo tenía mi pene erecto.
Entonces comenzaron a insinuar muchas cosas, que si yo estaba caliente que si
quería masturbarme y Michael le dijo a Ángel, vamos a quitarle la ropa a este.
Los dos se fueron encima de mi. Comenzamos un forcejeo, nos fuimos los tres al
piso y mientras Michael me sostenía las manos y se sentaba sobre mi pecho, Ángel
me iba bajando el "tight" o lycra hasta la mitad de los muslos. Como eran tan
ajustados eso me impedía poder mover las piernas libremente. Escuché cuando
Ángel le dijo a Michael, "mira este está lubricando". Con su mano limpió mi
glande y comenzó a chuparme el pene.
Creo que todo hombre al que se le haya chupado el pene entiende todas las
sensaciones que yo sentía en ese momento. Era la primera vez que eso me sucedía.
Dejé de hacer fuerzas para quitarme a Michael de mi pecho.
Este se retiró de encima de mi y comenzó a chuparme las tetillas mientras Ángel
continuaba chupando mi pene y mis testículos. Después Michael su unió a Ángel y
entre los dos chupaban mi verga. Realmente no resistía tanta estimulación. Les
dije que iba a eyacular y ellos dejaron de hacerlo. Yo apreté mi glande para
evitar eyacular y lo logré pues no eyaculé, pero seguía en el suelo sin fuerzas.
Michael buscó en su bulto vaselina. Me pidió que me pusiera de pie. Yo sentía
miedo de lo que fueran a intentar. Pero me alivié cuando vi que Michael le ponía
vaselina en el ano a Ángel y me ponía vaselina en mi pene.
Ángel se colocó delante de mi pero de espaldas y de pie. Y Michael me dijo que
lo penetrara. Mientras yo intentaba penetrar a Ángel, Michael se fue detrás de
mi y comenzó a mamar mi ano. Si mucha excitación yo recibí cuando me chupó Ángel
el pene, más excitación sentía cuando Michael me chupaba el ano. No pude dejar
salir gemidos de placer y prácticamente no podía concentrarme en lo de penetrar
a Ángel. El placer que yo sentía me hacía gemir fuerte y olvidándome de Ángel
comencé a masturbarme mientras Michael me chupaba el ano.
Sentí en un momento que Michael había dejado de lamerle el ano y le pedí de
favor que continuara. Para mi sorpresa Ángel se había colocado detrás de mi y se
había puesto vaselina en su pene y de un solo intento me penetró todo su pene.
Como ya estaba dilatado mi ano pues la entrada del pene se le hizo fácil a Ángel
pero yo sentí un dolor horrible.
Intenté caminar para sacarme el pene de Ángel pero él me agarró por la cintura y
no me dejó caminar. Entonces me fui bajando hacia el suelo y eso hizo que el
pene de él se saliera de mi ano. Me acosté en el suelo. El dolor que sentía era
tan horrible que había perdido la erección inmediatamente, sentía que algo
dentro de mi se había desgarrado. Me quedé acostado boca abajo prácticamente sin
poder moverme. Ángel se fue sobre mi con la intención de penetrarme nuevamente,
pero se detuvo y le dijo a Michael que yo me veía mal, que estaba sudado mucho.
Yo estaba sin fuerzas, el dolor me hizo llorar pero Michael le dijo a Ángel que
eso era normal porque era la primera vez.
Entonces eso animó a Ángel a penetrarme de nuevo. Yo pensaba que no lo iba a
hacer pero sí lo hizo. Yo creía que me moría. Comencé a gritar y a intentar
sacar su pene de mi ano. Michael me aguantó para que me estuviera quieto y
comenzó el mete y saca de su pene en mi ano.
Aquel dolor espantoso comenzó a mezclarse con placer-dolor. Y llegó un momento
en el que sentía un placer enorme. Comencé también a tocarme el pene para lograr
la erección, pero se me hacía difícil. Michael se acostó en el suelo también y
me pidió que le chupara el pene. Yo comencé a hacerlo mientras Ángel me seguía
penetrando. Escuché que Ángel comenzaba a gemir como si fuera a eyacular y
Michael le dijo que no se viniera dentro de mi. Entonces él sacó su pene y
eyaculó en mi espalda. No pude ver la cantidad de leche que salió de Ángel pero
si sentía los chorros calientes cayendo en mi espalda. Michael me pidió que si
dejaba penetrarme de él. Yo le dije que no, que por favor me dejara.
Yo pensaba que él se iba a molestar conmigo y me sorprendió cuando me dijo que
estaba bien, que él entendía y acercó su cara a la mía, que aún estaba pegada al
suelo y me besó en la boca. Yo le dije gracias y poco a poco me fui sentando en
el suelo. Michael terminó de quitarme el pantalón lycra que aún permanecía a la
altura de mis muslos y se sentó al lado mío en el suelo. Totalmente desnudos los
tres.
Comenzamos a hablar de como nos sentíamos, de nuestras vidas, de sus
experiencias sexuales. A todo esto Michael pasaba su mano por mi rostro y volvió
a besarme poco a poco en la mejilla hasta que se acercó a la boca. Y yo, por
primera vez, comencé a besarlo intensamente también tanto que ambos comenzamos a
tocar todo nuestro cuerpo. Ángel comenzó a masturbarnos a los dos al mismo
tiempo. Michael volvió a pedirme que me dejara penetrar de él y yo accedí. Su
pene medía como seis pulgadas, delgado.
Comencé a sentir dolor y placer pero ya al momento estaba yo arrodillado
mientras él me penetraba y Ángel seguía masturbándome. No pude resistir y
comencé a eyacular. Michael me dijo que si podía hacerlo dentro de mi y le dije
que si. Y comenzó también él a eyacular. Los dos gimiendo de placer mientras
Ángel pasaba sus manos sobre mi espalda y sobre la espalda de Michael. Aquella
fue mi segunda experiencia sexual. Nunca he penetrado a nadie. Siento curiosidad
por hacerlo pero me satisface demasiado haber sido penetrado. La tercera
experiencia fue más breve y en otro lugar.
Autor: Diegoandrei